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Reportaje

11-M; cuando la tragedia se viste de cultura

12 años después de los atentados del 11 de marzo en Madrid, aquel fatídico día sigue marcado a fuego en la memoria de todos. Los escritores les dedicaron libros; los músicos, canciones; y los arquitectos algunas obras que a día de hoy siguen recordando la uni#243;n de un pueblo frente a la barbarie del terrorismo.
Se han cumplido 12 años desde aquel terrible 11 de marzo, en el que Madrid se tiñó de rojo a causa del atentado en Atocha, en el que 192 personas perdieron su vida y alrededor de 1500 resultaron heridas. ¿Ha sido ETA? ¿Ha sido Al Qaeda?. Las víctimas tullidas. Los familiares sin compensación. La política dio un vuelco en un país que estaba hundido en la confusión y el caos. El llamado 11-M dejó en 2004 sus marcas en Atocha, en Madrid, en España. Pero también en la gente. “En ese tren íbamos todos”, era la frase que más se repetía y que se sigue perdiendo en el viento cada vez que se celebra el aniversario de esas muertes, si es que celebrar es el verbo adecuado.
 
Pero no solo los que se vieron afectados directamente por la tragedia fueron marcados. Quizá las partes más importantes de las personas fueron golpeadas con fuerza e incluso aquellos que no estuvieron allí lo sintieron. Porque de sentir se trata el arte, sentimiento, sensibilidad y, en muchas ocasiones, humanidad. La marca de esas bombas se hizo un hueco en la mente de los españoles y, como era inevitable, no solo salió por la boca. No fueron todo noticias, crónicas, críticas. La sensibilidad salió por las manos, las cuerdas vocales, el cuerpo entero. ¿Y qué, si no arte, es la cultura?
 
Por esto, hay que tener muy presente la influencia de la catástrofe en ella. Por cada fotógrafo de prensa que retrató el escenario para su periódico, hubo decenas de aficionados que crearon galerías con retratos de la estación ferroviaria y los homenajes a las víctimas.
 
Jorge Galocha, estudiante universitario y apasionado de la fotografía, recuerda el fenómeno. “Se pudo ver sobre todo en Internet. Los usuarios de Flickr fuimos testigos de un verdadero torrente de fotografías de todo tipo”. Cuando el objetivo enfoca la realidad más allá de la información para alcanzar el plano artístico se convierte en cultura. Se realizaron exposiciones y, aún a día de hoy, siguen siendo presentadas instantáneas de aquella fecha en diversos concursos, como el organizado anualmente por Universia. “La verdad es que a nivel periodístico son muy necesarias, pero no se ven las cosas que la gente colgaba a la red. Con ellas puedes hacerte realmente una idea de lo que pasó allí”, confiesa Jorge.
 
Monumento a las víctimas del 11-M en Atocha
Y es que una imagen vale más que mil palabras, aunque ellas también hayan estado presentes en la manifestación cultural española. Los libros comenzaron entonces a circular por las librerías, conteniendo poesía, relatos y novela histórica. Casemiro García-Abadillo, actual director de El Mundo, escribía en 2004 11-M la venganza, mientras que otros autores se tomaron años para escribir obras que tratarían sobre el suceso, las causas, los culpables, las mentiras. Según el jefe de la editorial Rialp, Eduardo Mirón, “el 11-M produjo un cambio en la cultura oficial haciendo que se respetase más a los agresores, posiblemente por miedo”. Pero no todo son publicaciones sobre teorías conspiratorias o tramas. Blanca Riestra publicó en 2008 Madrid Blues, ofreciendo una perspectiva de la experiencia en primera persona de los personajes y las historias que componen la tragedia, al igual que Adolfo García Ortega con Ángeles humanos o Luis Mateo Díez con La piedra en el corazón, dan diferentes visiones sobre lo que suponen estos acontecimientos para el ser humano.
 
Pero no todas las palabras son plasmadas en un folio, sino que las hay que se instalan en la mente de aquellos que las escuchan a través de la música. Los músicos españoles no solo participaron en actos de apoyo contra el terrorismo y a favor de las víctimas y sus familiares, si no que pudieron manifestarse a través de su trabajo. La Oreja de Van Gogh compuso Jueves, mientras que Marcos Vidal homenajeó a las personas afectadas con dos canciones y Luz Casal publicó Ecos. También el artista flamenco Sergio Contreras homenajeó el 11-M con una canción que llevaba ese mismo nombre.
 
Disco de rap ´Un año de reflexión´
Pero no solo fueron ellos los que lo hicieron. El rap español también le dedicó al 11-M sus rimas y los grandes del estilo musical como Baco, L.E Flaco, Zenit o Artes 1-29 se unieron para rapear 11 de marzo. Arma Blanca editó El último tren y Chojín participó junto a otros artistas con Me duele en un disco recopilatorio de rap dedicado a las historias de aquellos que viajaban en el tren, Un año de reflexión.
 
Aún así, cabe preguntarse sí el concepto de cultura es el correcto. ¿Tan solo la música, la literatura, la fotografía o la pintura son arte y, por lo tanto, cultura? No debería olvidarse una parte esencial de ella como es la arquitectura. En primer lugar, porque una de los mayores homenajes a las víctimas se encuentra en la misma estación de Atocha, creado tres años después. El Monumento a las Víctimas del 11-M es una escultura formada por una cúpula cilíndrica de vidrio de 11 metros de altura. Según informó uno de los arquitectos que lo construyó, Esaú Acosta, al diario El Mundo, “hace falta mucha fantasía para soportar la realidad”. Por otra parte, su compañero arquitecto Gil-Fournier declaró que “es una mirada desde dentro, desde un espacio que crea emociones”, su fin es tomar los sentimientos de la gente y “hacerlos eternos”.
 
Simulación del tren en la plaza de El Pozo
Pero este no es el único elemento arquitectónico que existe. También en Madrid se encuentran otros dos a destacar, el Jardín de los Ausentes, que se encuentra en el parque del Retiro y la plaza monumento en El Pozo, que combina la arquitectura con la pintura, ya que allí se encuentra una serie de cuadros que emulan las ventanillas de un vagón de tren. Aun así, el arte no entiende de fronteras y ha llegado hasta Benidorm, donde se construyó el complejo residencial In tempo. Se trata de un edificio con dos torres de 200 metros de altura (la que sería la más alta de España) que emulan dos números uno enfrentados entre sí y que según rumores podría tratarse de un claro homenaje el 11 de marzo. Ignacio Monturiol, estudiante universitario y gran aficionado a la arquitectura, es de los que piensan que sí: “Es impresionante que una obra de estas características esté dedicada a homenajear a las víctimas del 11-M. Es la viva imagen de que la humanidad alcanza todos aspectos del arte.”
 
Al fin y al cabo, podemos considerar que un acontecimiento de tal magnitud, por terrible que sea, siempre deja huella en las personas. A través de la música, la literatura, los documentales. Otro 11 marcado en rojo en el calendario, como el 11-S y sus torres gemelas o el 11-M que se repitió en 2011 con la catástrofe de Japón. Ninguno debe ser olvidado y, gracias a la cultura, la posibilidad de preservar el recuerdo es eterna.
 
Complejo residencial In Tempo, Benidorm.
L. Terciado, A. Suárez, V. Martín, M. Mirón

L. Terciado, A. Suárez, V. Martín, M. Mirón

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