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Crítica poética

Haiku; territorio de libertad

Jesús Munárriz, director de la editorial Hiperión, quien desde hace veinte años y de forma absolutamente pionera, introdujo el poema japonés en nuestras estanterías.
De un tiempo a esta parte, las editoriales de poesía han dado en publicar numerosos libros de haikus, una manera poética que, desde ese mismo tiempo a esta misma parte, ha ido ganando espacio en las páginas de los poemarios de nuestros autores patrios. Quizá el ejemplo de mayor genialidad, como en tantas otras ocasiones, nos lo ofrece Luis Alberto de Cuenca y sus haikus asonatados.
           
Por justicia hemos de señalar que es Jesús Munárriz, director de la editorial Hiperión, quien desde hace veinte años y de forma absolutamente pionera, introdujo el poema japonés en nuestras estanterías.
           
Sin embargo, puede que el haiku sea la antípoda a nuestra tradición lírica, desde el Siglo de Oro hasta la llamada poesía de la experiencia. Este hecho evidente dificulta enormemente el disfrute, y por ello, el gozo de la lectura del haiku. Para poner remedio a esta otra evidencia, las editoriales – permítaseme la generalidad, siempre injusta – no hicieron por publicar ediciones cuidadas, con prólogos iniciáticos en tan milenaria forma poética. Por ello uno, que es castizo de casticismo inmemorial, nunca ha disfrutado de su lectura. De hecho, por incapacidad, siempre me he negado a escribir sobre libros de haikus. Pero heme aquí, escribiendo sobre ellos, sobre uno en concreto: Haikus de amor (Ed. Hiperión), una antología elaborada por Elena Gallego y Seiko Ota. Ésta, japonesa de toda la vida, es además una hispanista reconocido que desarrolla su actividad en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto. Una simple vista a su currículum confirma el que sin duda es uno de sus mayores intereses: la unión entre la literatura japonesa y la hispanoamericana. Así, ha publicado artículos como La influencia del haiku en los poemas de Octavio Paz. Gallego, burgalesa ella, es Licenciada en Filología Hispánica, y doctora en ello con una tesis sobre la traducción de japonés al español. Para más inri, hoy es profesora de Español y de Traducción en la Universidad de Sofía de Tokio.
           
Pero, ¿para qué este introito?, podrá preguntarse. Y ahí va la respuesta: porque el haiku no por ser breve, o brevísimo, puede ser traducido por cualquiera ni editado por cualquiera. En esto, como en tantas otras cosas, la formación cuenta. Y que Gallego y Ota sean quienes han traducido y realizado la edición de Hiperión, es una garantía de trabajo bien hecho.
           
A lo que muchas veces se enfrenta el lector neófito cuando se asoma a los versos de un haiku es a su interpretación. Gallego consuela a ese lector en el prólogo (¡benditos prólogos, cuando son tan claros!): “Una de las características más importantes del haiku es que se trata de una obra abierta, es decir, puede tener varias lecturas. Por tanto, quisiéramos que los lectores tuvieran en cuenta que nuestra visión no es más que una de las muchas traducciones posibles. La interpretación depende en gran parte de cada lector”.  Aún más claro: “el haiku tiene de por sí un carácter incompleto que el lector debe completar con su imaginación”.  ¡Qué gran libertad! Cuando uno, que es neófito, comprende eso, un gozo extraño pero reconfortante, una emoción eléctrica y a la vez, calurosa, le recorre de pies a cabeza cuando lee: “En mi corazón/habita una única persona./Círculo invernal”. Tres versos tan sencillos que pueden albergar todo lo que la emoción y la experiencia propia sean capaces de verter. Es una copa que nunca rebosa.           

Nada diré aquí de estilos y métricas, pues esto no es una crítica. Realmente, este artículo es una celebración por haber logrado, al fin, disfrutar leyendo haikus. Sólo hube de comprender que sus tres versos no son frontera de un significado intrincado, sino un enorme paraje de libertad lírica en la que el propio lirismo encuentra asiento. ¡Qué gran libertad! 
A.Petit

A.Petit

Ritmos 21 - Milennial Culture Information es una revista independiente de información y análisis cultural.

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