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Cristina Montesa Andreu

Te cuento algo

Cristina Montesa Andreu es escritora. Se aficionó desde bien pequeña a leer libros de Géronimo Stilton y Laura Gallego. Empezó a escribir con apenas 11 años, y a día de hoy, tras publicar su primer libro, Heredera, su segundo libro, ¿Te quedas conmigo?, y varios relatos en diferentes antologías solidarias, sabe que su verdadera vocación es la escritura. ¿Te adentras en su mundo de fantasía?

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Querido amor de verano

TAGS Microrrelatos
Nuevo relato de la escritora Cristina Montesa Andreu en Ritmos 21.

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Querido amor de verano, hoy quiero dedicarte unas palabras.

 

Supongo que a pocos días de nuestra despedida, el dolor es más reciente, y en nosotros crece aquel síntoma llamado melancolía tan propio del final de vacaciones.

 

Sin embargo, no estoy por la labor de hacerte una carta de despedida, o al menos, eso intentaré, pues las emociones hay veces que juegan con mis propios propósitos.

 

No sé exactamente en qué día te conocí (creo que ni llegué a hacerlo), pero sí recuerdo la primera vez que nos vimos.

 

Tú en una parte del chiringuito, y yo en la otra, fijándome en todos tus movimientos.

 

Ahí mismo supe que había una chispa especial.

 


Qué amor…, con sabor a sal, a mar y a eternidad, qué difícil es decirle adiós.

 

Pero es algo inevitable.

 

La llegada de septiembre arrasa con todo lo que pilla: se lleva aquel pequeño bronceado que tanto ha costado mantener, las mañanas de levantarse a las tantas y las madrugadas plagadas de conversaciones.

 

Ahora vuelve la rutina, aquella de la que huimos constantemente por su manera de atarnos a algo que no nos agrada especialmente.

 

Vuelve a mí.

 

Tú, y tu manera tan especial de mirarme.

 

Juntos hacéis la sintonía perfecta que consigue que me inspire en cuestión de segundos. Mis dedos punzan por escribir algunos poemas de amor y la sensación es tan efímera y placentera que cuesta desengancharme de ella.

 

Querido amor de verano, ¿a qué esperas?

 

No sé si esperas a que me lance yo primero, como cuando nos dimos nuestro primer beso. Pero creo que ahora te toca a ti.

 

Debes dar el paso  y volver de nuevo.

 

Puedo sentir las mariposas en mi estómago al pensar que vendrás, que volverás y que me cogerás la mano como tantas veces hemos hecho. No obstante, las mariposas mueren casi al mismo tiempo que pienso en tu llegada.

 

Ni siquiera tengo tu teléfono.

 

Querido amor de verano, te perdono.

 

Pues sé que no vas a volver, que jamás tu mirada se reencontrará con la mía y nos fundiremos de nuevo en un solo ser.

 

El invierno vendrá.

 

Y sólo espero que sea lo bastante largo para olvidarme de ti.

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