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Entrevista a Rinoceronte García

“nosotros escribimos para la alta burguesía”

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El Patarrealismo Salvaje, curia de poetas asturianos formada alrededor del rapsoda Rinoceronte García, nos ofrecen una entrevista sutilísima, memorable y tremendamente fresca e hidratante.

Rinoceronte García nace en Villabre, Asturias, el mismo día de junio de 1988 en que hace la comunión la nieta de Adolfo Suárez. No se sabe nada de él hasta que en 2011 abandona su pueblo al ver como quiebra el último bar-tienda del concejo de Yernes y Tameza. Dado el carácter estrictamente oral de la obra de Rinoceronte, los textos aquí recogidos son humildes transcripciones que sus discípulos hicieron de los poemas que el rapsoda recitó, gritó y babeó en las siete noches que pasó en la ciudad de Oviedo antes de perderse en la Selva.

 

P: De la poesía oral a la cultura de masas ¿Soñó el rapsoda con tal des-tino?

R: Respecto a la pregunta: el rapsoda solo sueña con cosas tangibles, como un plato de pollo al ajillo a 10€ en el Ovetense o cincuenta programas en Saber y Ganar. Respecto a la afirmación que la encabeza: la poesía oral es por definición cultura de masas. Nosotros defendemos el recíproco: toda forma de cultura de masas no es otra cosa que poesía oral. Vaya aseveración más atrevida, deberíamos acabar la entrevista aquí mismo, en estas alturas.

 

P: A propósito de este origen oral de la tradición patarreal ¿De dónde provienen los textos cosidos del rapsoda? ¿Necesidad o contingencia?

R: La poesía nunca es necesaria, pero nos pone morenos. También el hecho de que alguien lea nuestra poesía nos pone morenos. Leer poesía es algo que siempre se hace como favor al poeta. No he contestado la pregunta.

 

P: ¿Es el Patarrealismo un momento entre la patanería y el realismo? ¿Son intrínsecos a la cultura española?

R: ¿Es esto una pregunta o un alunizaje? El Patarrealismo, en verdad, no es nada, es un bolsillo virtual, es la morada de la inacción. Y respecto a lo de España: qué más queremos. Se priva de lujo, y además puedes amar locamente a tu novia en los fotomatones.

 

P: La ironía es vuestro posicionamiento sobre el mundo ¿qué función tiene? ¿cabe este concepto fuera de la Posmodernidad?

R: Buf, nos metéis en un berenjenal gigantesco. Ahora tenemos que contestar esta pregunta desde la metaironía. Lo cierto es que la posmodernidad ya se nos quedó vieja. La posmodernidad iba de ser demasiado consciente de todo. Lo que hacemos nosotros va de no saber muy bien lo que estamos haciendo. La autoconfusión queda antepuesta a la autoconciencia. Esto nos explotó en los morros porque resulta que ahora la gente nos pregunta qué hacemos y tenemos que contestar con evasivas.

 

P: Por otra parte ¿qué función tiene la política en el poemario? ¿y en la vida?

R: El rollo es decir cosas como de izquierdas pero cuidado, que tampoco queremos ir por ahí lanzando panfletos, lo que queremos es colar los panfletos por debajillo de las puertas, por la ranura, y que la lectora piense: “¿Estos son de izquierdas o son imbéciles?”. Trabajamos esa ambigüedad por el hecho mismo de que somos poetas. El patarrealismo es nuestra manera de no sentirnos culpables por no ir a las manifestaciones. También es muchas otras cosas, según convenga.

 

P: Escribís: “Por eso decimos que hoy el arte no puede seguir teniendo las mismas reglas que ayer” Dejando reglas para los que las necesiten ¿Cuál es el juego?

R: Entretener. Ese es el juego.

No, no tengo monos en la cara.

 

P: A cerca de la era de los post: “somos francos, postmodernos, postcontemporáneos, post en Facebook, dictadores de claridad, de las nuevas tecnologías, de la flecha certera, de la postlengua, del postsignificado…” ¿llegamos tarde a todos lados? ¿También a la poesía?

R: No sabemos a qué hora llegáis porque ya hace rato que nos hemos ido.

 

P: El texto se abre con una cita de Bolaño “El proletariado no tiene fiesta, sólo funerales con ritmo” ¿es este un libro tocado a muerte y sus lectores parte del proletariado que lo celebran?

R: Desgraciadamente sí, aunque nosotros escribimos para la alta burguesía. Todos los poemas de nuestro libro Principios organizativos del Patarrealismo Salvaje están homologados para que se puedan recitar en grandes embarcaciones y en presencia de futbolistas.

 

P: A propósito de las citas y sus apropiaciones ¿qué función tienen más allá de la invocación?

R: La sugerencia

 

P: Se respira cierto trauma detrás de los endecasílabos ¿cuál es el motivo que lo generó?

R: Una idea. El poema es un metatexto. Forma y contenido contrastan en una amalgama perfecta. (Tengo la impresión, os diré, de que mis respuestas son volátiles, son como, tú sabes, como papiros que mágicamente se autodestruyen al ser leídos.

 

P: “alguien en occidente creyó en la finalidad/ y empezó a hacer escuela en todas las gasolineras” ¿a qué apunta aquel telos?

R: He tenido que buscar la definición de la palabra telos y Google me ha remitido a la revista trimestral de la Fundación Telefónica. Esto es increíblemente conveniente porque, como dijo aquel poeta cuando le preguntaron qué quería decir un verso suyo, Si quisiera decir algo/ llamaría por teléfono.

 

P: A propósito de las alusiones a Nietzsche ¿qué utilidad e inconvenientes tiene la poesía para la vida?

R: Lo único malo que tiene la poesía es que se parece demasiado a la vida. ¡Guau. Pildorazo!

 

P: Transcribís: “Si de repente renunciásemos/ a las grandes victorias del lenguaje/-el júbilo, la dicha, el desamparo/ la incumbencia, la gratitud, el odio,/ el arroz con verduras, los preservativos,/ el hambre, la miseria, la autocracia-,/ seguro que tendríamos bastante/ más sitio para ideas a las que venerar sordamente” ¿Por qué “vivimos en el mejor de los mundos posibles?

R: Por el resplandor pagano del sol fresco de Asturias, por los gin tonics del Paraguas, por las chicas que bailan rock and roll y te comunican sibilinamente que llevan ropa interior roja y que para ellas todas las noches son noches viejas, por (rellenar con dos o tres más)

 

P: “Dices España pero oímos muerte” ¿Qué es España? ¿Se puede dar muerte a los espectros?

R: España eres tú. Respecto a la segunda pregunta, sí, se puede, normalmente recuperando un viejo amuleto y colocándolo en unas piedras talladas o a veces exponiéndolos a la luz del sol. Esto depende del espectro.

 

P: Algunos de los patarrealistas reunidos en el libro adoptan una posición mucho más seria en el mundo y para-con la poesía de lo que dentro de la curia se menciona ¿Qué persiguen una y otra escritura?

R: Wait, oh yeah

wait a minute, mister postman (Wait!)

Weieieieit mister postman

(Hey, mister postman, look at me).

 

Es de las Marvelettes.

 

P: Respecto a la anterior pregunta ¿qué supone esa seriedad respecto a la autoridad del escritor?

R:

 

 

P: Siguiendo esta línea la selección de editorial en este caso es bastante sutil. Después de que a Rinoceronte García le quitasen un premio de poesía después de haberlo ganado ¿seguiréis particularmente mandando libros a los premios de poesía joven de alguna diputación remota?

R: El secreto es mandar el mismo libro a muchos concursos y editoriales cambiando el título y esperando que no se den cuenta. Este mismo libro está publicado por Visor bajo el título ‘Versos y otros atropellos’, por La Isla de Siltolá con el nombre ‘Granada la que tengo aquí colgada’ y por Cátedra con el título ‘Hojas de grasa (y demás protuberancias)’.

 

P: ¿Creería Rinoceronte García en la tecnología, en la era ultrasocial, en la poesía de 140 caracteres?

R: Rinoceronte García cree en todo. Todo lo sagrado es patarreal. Todo lo eléctrico es sagrado.

 

P: ¿Depende la poesía del auditorio? ¿y de las ventas?

R: La poesía es la misma. Lo que depende de esas cosas es la pasta. Ahora, ¿depende la poesía de la pasta? No lo sabemos, pero estamos a punto de de$cubrirlo.

 

P: Por último ¿habrá gobierno patarrealista?

R: Ineludiblemente. Todo posible gobierno será o bien grasa negra o bien producto de limpieza. Una y otro constituyen el tejido de la paterrealidad.

Paula López Montero

Paula López Montero

Paula López Montero, Madrid, 1993. Crítica cultural, ensayista y escritora. Colabora en la crítica cinematográfica de la revista Cine Divergente, y ha apoyado proyectos emergentes como la red cultural Dafy, y promovido y organizado eventos poético-musicales en la capital. Es editora del suplemento de poesía Verso Blanco, de Ritmos 21.

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