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Análisis XXI

El arte como lenguaje

Foto principal: Wilhei | Resto de imágenes: Jesús Algovi

La afirmación, que nadie rebate, de que el arte constituye un lenguaje bien parece una verdad asentada ya como concepto en la sociedad de la que nadie duda pero de la que nadie parece saber nada más por lo que se presenta como innecesario todo intento de dar ulteriores explicaciones –y el atenderlas.

 

Nuestro empeño en resucitar esta cuestión nace de nuestra oposición a las numerosas teorías que identifican el arte del siglo XX con la subversión y llegan a la conclusión de que toda manifestación de un artista plástico debe ser corrosiva si quiere ser arte.

 

No ocultamos nuestro desconsuelo por el hecho de que se  haya visto en una manifestación tan noble un uso tan interesado y que se haya llegado a identificar los fines con los medios y, más aún, que, se haya conseguido establecer esta forma de analizar el arte como la única forma, si no posible, si admisible por la sociedad en la que el cargo de sus defensores convierte sus deseos en leyes.

 

 

Hemos manifestado en varias ocasiones, y seguiremos haciéndolo pues es ejemplo es suficientemente convincente, que güelfos y gibelinos utilizaban el gótico con fines opuestos, de lo cual no cabe sino deducir que la intención de aquellos nada dice del gótico que se extendía por encima de sus disputas. Esta forma de utilización de un estilo demuestra también que el arte no siempre ha sido corrosivo, y la historia enseña que, al contrario, el arte se ha empleado secularmente para ensalzar el poder, solo recientemente para cuestionarlo. Aunque esta afirmación constituye más bien descripción pues, bien mirado, es el pueblo el que últimamente parece poseer el poder y el empleo del arte es una de las formas que utiliza para reclamar sus derechos.

 

La comunicación

 

La existencia de una información que se quiere trasmitir es el origen de la comunicación, es decir, su razón. Esa información puede tratar:

a) de sentimientos,

b) de sucesos y

c) de datos o conclusiones.

 

Veremos que al igual que existen tipos de información existen tipos de mensajes, por cierto, que serán los mismos tipos y consecuencia de ellos.

 

De lo dicho se puede deducir la diferencia entre información y comunicación, la comunicación es la forma de trasmitir información. El mensaje es otro de los elementos de la comunicación. El mensaje es la forma en la que se contiene la información. La trasmisión es la forma de hacer llegar el mensaje a un tercero:

 

Comunicación, es el hecho de trasmitir una información

Trasmisión, es el hecho de entregar un mensaje.

Mensaje, es la forma en la que se presenta la información.

           

La información

 

La existencia de la comunicación corresponde a una necesidad, el deseo de trasmitir una información. Entonces, la información es un elemento previo a la comunicación. Pero, a la vez, la información era el contenido del mensaje. Finalmente, la información acabará en poder de un tercero. La comunicación es un medio para lograr un objetivo.

 

Podemos entender este proceso de traslación de un conocimiento de una persona a otra como el sentido de la comunicación que es lo que la da origen, es decir, el fundamento es la capacidad del hombre de expresar y recibir información.

 

El mensaje

 

La causa de que se produzca la comunicación debe ser algo empírico, la traslación del mensaje, que debe ser algo real susceptible de manipulación, por ello, causa, también y ante todo, será la creación del mensaje

 

A) Confección del mensaje

 

La información es solo un conocimiento. El emisor debe trasformarla en objeto real (aunque puede ser inmaterial), en voz, escritura, pintura… para poder trasmitir algo cierto, es decir, debe configurar el mensaje.

 

El mensaje puede configurase de tres formas distintas según el principio que se elija para su confección.

a) La primera, seguirá el principio espiritual e imitará las reacciones humanas.

b) La segunda, seguirá el principio material y representará las acciones humanas

c) La tercera, seguirá el principio racional y argumentará los actos del hombre.

 

A efectos de aclarar esta cuestión y desarrollarla plenamente podemos añadir que, en el mensaje, podemos distinguir, como en el arte, la materia, la técnica y la figura o bien, eligiendo unos términos adecuados a la cuestión, los elementos, las formas y los medios.

 

Los elementos son:

a) la imagen sensible

b) la forma representada y

c) el concepto abstracto

 

Las formas del mensaje son tres,

a) la forma figurada,

b) la forma figurativa y

c) la forma verbal.

 

Los medios de mensaje son, también, tres pues son consecuencia de las formas y son:

a) la miméis,  por medio de gestos (la mímica) o de señales;

b) la representación, mediante signos o formas; y,

c) el lenguaje, hablado y escrito.

 

La comunicación se ejerce, como hemos dicho, por distintos medios: Lenguaje, representación y simulación. Los medios poseen tipos: hablado o escrito, para el lenguaje; formas o signos, para la representación; y gestos o señales, para la mímesis.

 

Existen modos distintos en la ejecución, por ejemplo, prosa y verso, estos producen los “estilos”. Dentro de estos también encontramos diversas formas de expresión, por ejemplo un lenguaje culto y otro vulgar, lo que denominaremos “modos”.

 

B) Trasmisión de la información

 

El ser humano, que es quien nos interesa, trasmite información de diversas formas. Por ello, veremos, a continuación, los tipos de trasmisión:

 

I.- Sin mensaje

La primera de ellas es a partir de sus propios actos, esto es, de su existencia. Lo particular de este caso es que el mérito de la trasmisión está en la capacidad del receptor de interpretar los actos:

a) muestra su estado de ánimo

b) realiza actividades propias de la existencia material

c) realiza acciones que indican una consideración de sus efectos.

 

II.- Con mensaje codificado

La segunda forma de trasmisión es la trasmisión deliberada y codificada, esto es, el hombre, consciente de la existencia de una trasmisión natural de información, sustituye los actos naturales por otros determinados que los “representan” y que logran el mismo fin, es decir, materializa la información creando el mensaje:

a) hace gestos para indicar algo  a sus congéneres.

b) hace marcas con la misma finalidad

c) se expresa mediante conceptos

 

III.- Con mensaje simbólico

La tercera forma es una forma elaborada de la trasmisión deliberada, lo que llamamos arte. Por ello, tenemos

a) artes temporales: música, baile, poesía.

b) artes espaciales: arquitectura, escultura, pintura.

c) artes virtuales: Performance, cine, arte conceptual

 

El arte, como se puede apreciar, es una forma elaborada de la trasmisión deliberada de información entre hombres, cada una de las cuales dispone de sus medios particulares que generan códigos. Hablar del arte como de un lenguaje ni es una expresión poética ni metafórica, es una verdad absoluta. El arte está formado por un conjunto de códigos que, al utilizarlos de forma sensible o metafórica, configuran un mensaje simbólico cuyo fin es el de trasmitir una información.

 

Concepto de trasmisión

 

En el apartado 2, hemos definido la información, primero, como trasmisión de una información y, luego, la trasmisión como la entrega de un mensaje, lo cual pudiera resultar confuso. Como se ha visto, existe una trasmisión directa de la información que, no siempre, constituye una trasmisión voluntaria de datos. Cuando un león ruge, lo hace deliberadamente para establecer su poder y evitar una lucha. Pero cuando un león se come una cebra, lo hace por saciar el hambre y, no obstante, las demás cebras han recibido la información de que los leones comen cebras.

 

Cuando un hombre escribe una carta, un acto deliberado, está creando un mensaje y, cuando la envíe por correo, estará trasmitiendo ese mensaje.

 

Este mensaje, la carta, está formado por códigos que representan los datos que se desea trasmitir, por lo tanto, el mensaje es la representación de la información. Este acto de “representar” la información le denominamos deliberadamente, también, trasmisión aunque, menos confusión crearía el término representación. Insisto, se traslada la información conocida al mensaje. La razón  del empleo de este término es que, si existe una trasmisión que hemos llamado directa, es justo utilizar el mismo término para la trasmisión mediada, aunque hayamos hecho la aclaración de que es representación.

 

En definitiva, existe una trasmisión de datos del emisor al receptor que llamamos directa y existe una trasmisión de datos del emisor al mensaje a la hora de confeccionarle, también,  existe una trasmisión física del mensaje desde el emisor al receptor y existe una trasmisión de los códigos del mensaje al entendimiento del receptor que, se supone, es capaz de trasformarlos en información. Por ello, para colmo, denominamos a la comunicación trasmisión de información. Digamos que la comunicación es una serie de trasmisiones a la que nos referimos como proceso de trasmisión, y, con estas aclaraciones, creemos haber resuelto toda la confusión que genera el uso de un mismo término en cuestiones diferentes.

 

Si bien se debería haber tratado la cuestión de la trasmisión de la información antes que la confección del mensaje, incluso, la aclaración sobre los distintos usos del término trasmisión, creemos que resulta más comprensible desarrollar una cuestión cuando ha surgido la necesidad de desarrollarla por haber aparecido planteada en el texto que tratar algo cuya utilidad se desconoce en ese momento.

 

El contenido

 

La razón de la comunicación es alcanzar un fin determinado. El emisor pretende convencernos de que aquellas ideas que nos presenta son ideas universales cuando quizás solo expresan su interés aunque es cierto que ese interés se corresponde con la corriente del pensamiento de su tiempo y, entonces, queda confundido lo universal con lo coyuntural y, por ello, la información no posee un valor superior a la “verdad” que pretende destronar y casi siempre ocurre que la vieja verdad era superior, en cuánto idea, a la nueva pero sus protectores la corrompieron en la búsqueda de su beneficio personal.

 

 

El fin de la creación artística, como la creación de cualquier mensaje, es expresar un determinado modo de sentir, mientras que el fin de la comunicación, que pudiera parecer algo más aséptico pues parece que se limita a trasmitir una información sin valorarla o defenderla, insiste en ese mismo pensamiento pues el artista le ha reafirmado al crear su obra de acuerdo con el estilo de su tiempo. Esta ambivalencia de contenido y medio que aparece en el arte no resulta tan evidente en el lenguaje y es tan profunda en la simulación que parecen confundirse.

 

Que ese contenido posea un valor universal, temporal o personal, dependerá de la percepción que el artista tenga de la existencia. El artista hace dos cosas, crea una información y la trasmite mediante la elaboración de una obra de arte ejecutada a su manera. La relación entre el pensamiento general de un tiempo y el modo de representación artística están tan íntimamente ligados que, en general, todo artista expresará mediante un estilo temporal los valores de su época. Las ideas universales son muy elevadas pero no son útiles a la vida, son hitos sobre los que tomar medida del pensamiento de cada tiempo. Y, en cuanto al interés personal, aparentemente despreciable, goza de gran éxito y, desde un punto de vista artístico, ello no impide que se pueda analizar el medio empleado para trasmitir ese contenido.  La trasmisión, como se puede entender, no constituye objeto de nuestro interés, es la simple exposición de la obra.

 

La intención

 

Cuando Manzoni dice “mierda” produce un efecto corrosivo contra lo que la cultura tradicional entendía por buenas formas pero no por ello se ha dicho nada acerca del lenguaje pues el señor Manzoni ha podido decir “oro” ya que el lenguaje del arte se lo permitía y, en cualquiera de los dos casos, podríamos analizar su arte. El artista que quiere trasmitir una información elige los conceptos con los que configurarla. Si el artista desea ser corrosivo dirá “mierda”, si desea ser diplomático dirá “oro” pero cualquiera que sea la intención del artista esa no debe extenderse al arte.

 

La escatología manzoniana no significa que el arte sea escatológico y solo demuestra la capacidad de expresión del arte, es decir, que el arte puede expresar cualquier cosa que desee trasmitir el artista. El efecto corrosivo no pertenece al arte, pertenece al artista. El arte es aséptico, no existe un arte en sí corrosivo, lo que se ha producido es, por parte de los sabios, una interpretación corrosiva del arte y, en algunos casos, por parte de los artistas, una utilización corrosiva de sus obras.

 

Pero incluso esta interpretación que han hecho los sabios de asignar un efecto destructor al arte como ingrediente necesario de la creación es una descripción parcial, luego esa interpretación es falsa, ya que la corrosión solo se produce en las personas que tienen una ideología contraria a la del artista y entre sus correligionarios su obra no produce malestar sino satisfacción. Con su astuta interpretación del arte, los sabios se han asegurado de que sus oponentes no pretendan utilizar el arte en su contra.

 

Por un lado, tenemos la información que se trasmite, por otro, el mensaje. Lo primero, es el contenido, lo segundo, es la forma. Muchos perciben la información e identifican el arte con la información y se olvidan de la existencia evidente de la forma en que ha sido construido el mensaje.

 

El hecho de que en el idioma español exista la palabra mierda no significa que nuestro idioma sea corrosivo. Lo corrosivo será el uso de ciertas palabras por ciertos artistas de forma inoportuna. Y el hecho de que la teoría artística haya definido el arte del siglo XX como corrosivo solo demuestra una cosa, que quienes se ocupan del arte son hombres muy comprometidos políticamente pero muy poco teóricos. Diga lo que diga el artista, bien mierda, bien oro, la labor teórica debe ser analizar la forma y el origen de ese lenguaje, no algunos de sus efectos, nunca las intenciones personales de su empleo.

 

El reto al que se tienen que enfrentar los sabios, una vez descubierto que la corrosión no es una definición del arte, es, no qué cosa es entonces el arte porque nosotros ya lo hemos establecido, el reto es aceptar nuestra conclusión, que el arte del siglo XX solo es ciencia.

 

Autoría de las fotografías:

 

1.- Wilhei, Juego de plomo, Pixabay

2.- Jesús Algovi, La Gran Timocracia, 42

3.- Jesús Algovi, Original sin 

4.- Jesús Algovi, Razones de peso

Mario Rodríguez Guerras

Español, economista. Ha publicado diversos artículos en revistas digitales. Parte para sus escritos de una teoría del arte fundada en principios racionales que es capaz de explicar toda la historia del arte como una evolución predeterminada del pensamiento que genera las formas artísticas.

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