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Exposición en Madrid

El Miró más transgresor

Femme sur la place dun cimitière (1981)

Femme sur la place dun cimitière (1981)

Galería Elvira González

TAGS Galerías de arteGalería Elvira GonzálezExposicionesJoan Miró
La Galería Elvira González exhibe un buen número de esculturas del artista español. Algunas de ellas ven la luz por primera vez.

Joan Miró nos sigue maravillando. Uno de los padres fundadores del nacimiento de las vanguardias españolas, a día de hoy muchas de sus obras continúan siendo inéditas. Nunca han visto la luz. Pero hay quien, en un intento de profundizar en su discurso artístico, exhibe nuevas piezas. Este es el caso de la Galería Elvira González.

 

"Me siento atraído por una fuerza magnética hacia un objeto"

La galería madrileña inaugura su programa expositivo de 2017 con una exposición individual del artista catalán. Aunque Miró se caracterizó más por la pintura, en esta ocasión solo se exhibirán dos de ellas, que irán acompañadas de 10 esculturas del artista y cinco obras sobre papel. Algunas de ellas salen a la luz por primera vez. Una buena oportunidad para conocer nuevas obras del artista.

 

La retrospectiva se centra en la carrera profesional de Miró sin una fecha cronológica concreta. Abierta hasta el 25 de marzo, el espectador puede observar el interés del pintor y escultor por la naturaleza, los objetos cotidianos y los utensilios vistos como una fuente de inspiración poética.

Galería Elvira González

Para Miró, sus primeros esculturas (datadas de 1930) no eran más que construcciones y assemblages. No fue hasta finales de la década de los 60 cuando inició hacer esculturas de manera sistematica hasta el final de su vida –casi todas ellas en bronce-. La incógnita y los seres teatrales predominan en su trabajo como escultor, tal y como podemos ver en Gymnaste (1977), Jeune fille à l’étoile (1977), Danseuse (1981) o Le Chanteur d’opéra (1977). Para ello, el artista utiliza objetos cotidianos como sillas, perchas o instrumentos de cocina. Un ejemplo, El Chanteur Mongol (1971) muestra el timbre de su casa que evoca la figura de una mujer.

 

“Miró se escabulle fuera del taller como una sombra y vuelve cargado como un ganapán. Es el tesoro secreto de un vidente, el yacimiento de una riqueza infinita de objetos insignificantes donde Miró reconoce los suyos”, recuerda Jacques Dupin, amigo y biógrafo del artista.

Galería Elvira González

Los objetos inundaban su taller para más tarde convertirlo en escultura. El caso más significativo es Souvenir de la Tour Eiffel (1977), de tres metros de altura. Miró la hizo tras un proceso largo de reflexión, donde ensambló objetos que encontraba en su estudio. Muchas variaciones realizó el artista, tal y como muestran sus dibujos preparatorios y fotografías, donde se ve los elementos apoyados en las paredes, en el suelo… Una escultura hecha con una lámpara de mimbre que se apoya sobre cuatro patas cuya pantalla ha sido sustituida por la figura de un cabezudo, concretamente la cabeza de Groucho Marx.

 

“Me siento atraído por una fuerza magnética hacia un objeto, sin premeditación alguna, luego me siento atraído por otro objeto que al verse ligado al primero produce un choque poético, pasando antes por ese flechazo plástico, físico, que hace que la poesía te conmueva realmente y sin el cual no sería eficaz”, señalaba el propio artista en una carta a Pierre Matisse en 1936, su marchante de Nueva York.

 

Ahora, gracias a la Galería Elvira González, tenemos la oportunidad de conocer a un Miró transgresor, un Miró inédito, un Miró de ideas.

Miguel Mirón Pérez

Miguel Mirón Pérez

Miguel Mirón Pérez es director de Ritmos 21 - Milennial Culture Information.

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