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Entrevista a Carme Portaceli, directora del Teatro Español

"No podemos hacer teatro para que las ideologías se queden tranquilas"

Fotografías: Ritmos 21

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El director de Ritmos 21 entrevista a la nueva directora del Teatro Español, Carmen Portaceli.

Adaptarse a un nuevo puesto de trabajo suele ser costoso para más de uno. Pero a quién se dedica al mundo del teatro y, casualmente, se llama Carme Portaceli, no le sucede esto. Tras la polémica destitución del antiguo director del Teatro Español, Juan Carlos Pérez de la Fuente, su sucesora ha venido sin intención de mirar al pasado y con las ganas “hincarle el diente” con el objetivo de convertirlo en un “teatro de referencia”.

 

Portaceli lleva poco más de un mes en su nuevo puesto de trabajo. Ritmos 21 se cita con ella en su nuevo despacho, todavía vacío de contenido: estanterías sin libros, pocos papeles en la mesa… pero con una atmósfera de que hay que ponerse las pilas, más cuando la temporada 2016-2017 ya ha comenzado. Hablamos con ella de su trayectoria profesional, de la situación teatral actual, del IVA cultural… Todo listo.

 

Pregunta. Eres directora de teatro, pero estudiaste Historia del Arte, ¿cómo nació tu pasión por ese mundo?

 

Respuesta. Tuve siempre esa pasión. Nací a finales del franquismo, iba a un colegio de monjas, que es lo que tocaba, y cuando me preguntaban que quería estudiar siempre decía que dirigir cine. Las monjas me decían que eso era un camino para apartarme de Dios, entendido el Dios que entendían ellas, claro. Me metí en un grupo de teatro, pero estaba todo el rato mandando a mis compañeros. De ese modo me di cuenta de que debía estar viendo las cosas desde fuera, y ahí nació esa lectura.

Tuve la suerte de entrar en el Institut de Teatre de Barcelona y, aunque no había un curso de dirección teatral, como hay ahora, había un curso de estudios de lenguajes audiovisuales y dirección de actores. Empecé a trabajar en eso, como ayudante de dirección, enlazando unos proyectos con otros y así empezó mi carrera.

 

P. En 2005 fundaste la FEI, ¿cómo es de complicado montar un proyecto teatral en España?

 

"No puede ser que la gente piense que solo existe una manera de hacer Valle-Inclán o Lorca"

R. En aquel momento era mucho más sencillo que ahora. Enseguida tuvimos apoyo y fuimos de las primeras compañías privadas que empezamos a producir con festivales y teatros públicos. Fue un principio muy fuerte, el momento era más fácil, no tanto por una cuestión económica sino por la comprensión de la clase política de ese momento de lo que debía ser la cultura. Se entendía que había que trabajar para vertebrar una profesión que estaba invertebrada que, en el caso de Barcelona, funcionaba muchos mejor gracias a compañías independientes como Els Juglars. Eso abrió un camino que nunca se había explorado y generó nuevas posibilidades de inventiva. Tuvimos apoyo inmediatamente de todos los organismos.

 

P. 2016, España sigue sumida en la crisis. Llegas a Madrid, a dirigir el Teatro Español, ¿de qué modo? ¿Dónde quieres llevar el teatro?

 

R. Creo que Mario Gas dejó el Teatro Español en lo más alto y yo quiero volverlo a llevar donde lo dejó Mario. Para ello tengo varios caminos abiertos, que quieren conectar con los ciudadanos y ciudadanas de todo tipo. Partiendo de la base de que tenemos una sociedad muy diversa y que un teatro público debe hacerse eco de esa sociedad, tenemos que romper todas las murallas que nos separen. Tenemos que tener todas las tendencias de la creación contemporáneo.

 

Creo que hay tres puntos muy importantes, uno es el teatro de repertorio, tanto español como universal, que tiene que estar presente sin duda alguna, pero haciendo una lectura sólida y plural de nuestro teatro de repertorio. No puede ser que la gente piense que solo existe una manera de hacer Valle-Inclán o Lorca. No podemos hacer teatro para que las ideologías se queden tranquilas, y no hay más historias, ni religión ni tonterías. Esto es lo que es.

 

P. Por otra parte, queremos estar abiertos a todas las tendencias de la creación contemporánea, todo muy sistematizado para que los espectadores lo comprendan y quieran participar de eso.

 

R. La última es una serie de actividades que giran alrededor de los temas que se mueven en esa temporada en teatro y supondrían un diálogo directo con la ciudadanía que, evidentemente, va a enriquecer su mirada como espectadores.

 

P. Todo esto tiene un precio.

 

"El 21% de IVA es la puñalada trapera más grande que nos han hecho"

R. Montar correctamente un proyecto lleva mucho tiempo, en otros países los montajes se empiezan a preparar por lo menos con seis meses, y se cobra por ello. Simplemente porque valoran el trabajo, aquí ese trabajo no te lo paga nadie. Menos mal que hay algunos teatros en los que hay gente lógica y para compensarlo pagan un caché que supera lo que parece normal, porque pagan el tiempo que llevas preparando el proyecto.

 

P. En la presentación tras su nombramiento, señalaste que una de tus intenciones era mezclar tradición con contemporaneidad, adaptando obras clásicas o de repertorio a la lectura de hoy.

 

R. Eso es lo que hace Thomas Ostermeier cuando trae una obra de Shakespeare. Ahí hay una dramaturgia que explica Hamlet desde los problemas de un chico de hoy en día, que tiene otras preocupaciones, que come chuces, que no se le mueve un pelo hacia nada de lo que ocurre en el mundo, que no tiene compasión…

P. ¿Y cómo cree que van a acoger los madrileños estos cambios?

 

R. Yo creo que bien porque toda la energía positiva se transmite, tanto mi equipo como yo tenemos muchas ganas de hincarle el diente para que este sea el teatro de referencia. Tenemos que superar muchas cosas porque cada vez hay mejores proyectos. Tienes el Teatro Clásico, el CDN, el Pavón-Kamikaze… Hay que espabilar y subir el listón. Hay competencia de la buena.

 

P. En Madrid está muy implantado el teatro off, ¿cómo es en el caso de Barcelona?

 

"No tiene sentido que los toros y el porno estén al 4% y que la cultura esté al 21%"

R. Existe menos porque los teatros públicos han acogido en su programación más proyectos de este tipo y están mejor remuneradas. Y como les digo yo siempre a los de la Administración Pública cuando nos regatean en los presupuestos, los creadores y creadoras tenemos la mala suerte de que comemos y pagamos el piso. En Madrid empezaron antes las salas alternativas, que se han convertido en poco alternativas. Al final hay muchas salas que están cogiendo a compañías jóvenes sin pagarles nada más que lo que se saque en taquilla. A veces tienes a personas cobrando 300 euros en tres meses.

 

Lo que no podemos hacer, desde el teatro público por lo menos, es desprofesionalizar la profesión. Se ha desvalorizado esta palabra y eso es una animalada. Porque haya cosas que no hayan funcionado bien no significa que sea malo, sino que igual hay que reorientarlo. En este país lo vemos mucho, avanzar es muy difícil, pero tirarlo todo por tierra es cuestión de un segundo.

 

P. ¿Cómo ve el panorama teatral actual en España?

 

R. Pues yo lo veo como dice Nuria Espert: "¿Cómo va a estar estupendamente el teatro si el país es un caos?". Lo veo difícil y complicado, pero sí creo que hay una creatividad extraordinaria. Al final terminaremos por salvarlo, pero no está bien entendido para nada, el 21% de IVA es la puñalada trapera más grande que nos han hecho. Yo he ido a hacer gira con la FEI a teatros llenos y he perdido dinero. Casi se paga por ir a trabajar, y eso es muy duro.

  

P. Y eso que el Estado ha dejado de recaudar más en la industria cultural con la subida del IVA al 21%.

 

R. Teatro y cine es el segundo PIB del país y nos han jodido vivos porque nos lo han puesto muy difícil. No tiene sentido que los toros y el porno estén al 4% para ayudar al consumo de esa mierda, con perdón, y que el teatro y la cultura estén al 21%. Parece un chiste que esto pase en un país del primer mundo.

 

P. ¿Qué puede hacer ahí la industria?

 

R. Se ha hecho todo. A veces pienso que es algo tan irracional que es una afronta personal de alguien por esta profesión, que venga de aquello del “No a la guerra” o alguna cosa de esas.

 

P. ¿Cuál cree que sería la forma más sostenible, desde un punto de vista regulatorio o fiscal, para que el teatro en España funcionara correctamente?

 

R. Creo que, sin llegar a extremos de despilfarro porque ni estamos en la situación ni corresponde –en un momento dado tuvimos grandes medios capitales que no habíamos tenido nunca y hubo una locura generalizada porque no lo supimos hacer del todo bien–, la cultura es un derecho y debe tener un apoyo público lógico y una confianza de las instituciones. Si para ellos somos unos chorizos y unos maleantes nos lo ponen muy difícil porque además no lo somos. No conozco a nadie que no esté todo el día trabajando: Luis Pascual, Miguel del Arco… Estamos currando todo el día. Estás trabajando con Aitana Sánchez Gijón, que es una tía maravillosa, no sabes cómo se curra la obra, o Roberto Enriquez. Son muchas horas de trabajo y sin horarios. Si no confían en nosotros es muy difícil y creo que esa es la clave.

P. ¿Hay algún modelo teatral de alguna ciudad que le gustaría imitar?

 

R. Hay lugares de Europa donde la cultura tiene una importancia cabal, por ejemplo, en Berlín o en Londres. Allí todo está sold out, incluso en París. En España somos unas cuantas personas tirando de los teatros y deseando que las cosas sean de otra manera. Fíjate en Elena Pimenta, una profesional como una copa del pino, o Ernesto Caballero o Miguel del Arco. Hay mucha gente: están La Abadía, La Cuarta Pared, el Teatro de Lliure, que funciona fenomenal… Empezamos a ver cambios porque hay grandes profesionales en estos sitios.

 

Estudiamos para que las cosas tengan un nivel. Como aquí pagamos para estudiar y no lo hace el Estado, todos mis estudiantes tienen que trabajar mientras tanto para poder pagar su piso y sus carreras. Se van por la noche a servir copas a un bar.

 

"El teatro son muchas horas de trabajo y sin horarios"

Cataluña ha sido pionera en privatizarlo todo, y esta gente a la que le han subido tanto las matrículas no tienen el tiempo que hace falta para estudiar porque también tienen que trabajar. Eso es un problema, la formación es básica. Pero es verdad que no se lleva, en la televisión el nivel cada vez es más bajo, y las que tenían un cierto nivel lo bajan para ser igual de mierda y hacer el mismo share que la de al lado. Vivimos en una sociedad que ha perdido los valores.

 

El otro día estaba en La Caixa y vi un cartel de Iniesta, y mira que me cae bien este chico y que me encanta como juega, que decía 'Yo he venido a cambiar el mundo'. Esa frase ya no significa nada. Que Iniesta que cobra una barbaridad por pegar con el pie un balón… que no digo que eso no tenga mérito, pero no tiene más que el trabajo de Antonio López. No jodamos.

 

P. Estamos premiando la cantidad más que la calidad. Eso también se nota mucho en los medios de comunicación digitales.

 

R. El buen trabajo no se lleva. Cuando más bajo es el nivel todos creen que venden más, y lo único que consiguen es que el resto de la sociedad desconecte. De la gente que conozco nadie ve la tele, la gente busca en Internet las series para no ver la basura que hay en televisión. Hay series maravillosas de empresas que se la han jugado como HBO, por ejemplo, haciendo unas series que no son caca-pedo-culo-pis. Con esto los grandes profesionales se quedan en la calle, y el guapo, el que pone morritos, es el que trabaja. Los jefes son unos inútiles, no se puede hablar con ellos… Es un asco lo que estamos viviendo.

 

La sociedad está perdiendo valores. El último trabajo que escuché de una telefonía de móvil terminaba diciendo “sé infiel”. ¿Eres de Orange? Cámbiate mañana, es mejor, es más guapo, folla mejor… Eso es lo que nos están vendiendo.

 

P. Tras la polémica destitución de Juan Carlos Pérez de la Fuente, ¿cómo valoraría la gestión de su predecesor en el Teatro Español?

 

R. Conozco poco lo que hizo Juan Carlos porque no estuvo demasiado tiempo. Es un compañero y valoro su trabajo en el sentido de que creo que es un apasionado del teatro, no le importan las horas, intentó abrir muchas cosas a mucha gente. Además, trajo cosas en las que él creía e hizo una programación muy válida en el teatro que él creía y en base a como él pensaba que debían ser las cosas. Me parece bien, hizo lo que pensaba que debía hacer y eso es lo que hay que hacer.

Miguel Mirón Pérez

Miguel Mirón Pérez

Miguel Mirón Pérez es director de Ritmos 21 - Milennial Culture Information y consultor de comunicación en iDen Global.

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