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Razones para el Siglo XXI

Razones para el Siglo XXI

Fernando Alonso Barahona (Madrid, noviembre 1961). Abogado y escritor. Jurado de premios nacionales de literatura y teatro. Colaborador en numerosas revistas de cine y pensamiento así como en obras colectivas. Ha publicado 40 libros. Biografías de cine (Charlton Heston, John Wayne, Cecil B De Mille, Anthony Mann, Rafael Gil...) , ensayos (Antropología del cine, Historia del terror a través del cine, Políticamente incorrecto...) historia (Perón o el espíritu del pueblo, McCarthy o la historia ignorada del cine, La derecha del siglo XXI...), novela (La restauración, Círculo de mujeres, Retrato de ella...) poesía (El rapto de la diosa) y teatro (Tres poemas de mujer).

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Razones para el Siglo XXI

55 Aniversario Tyrone Power. 15 noviembre 1958

La revista Sábado Gráfico (22 noviembre 1958) publicó un extenso reportaje sobre la muerte del actor llevando a su portada la impresionante fotografía de TY caído durante el rodaje y el subtítulo: Tyrone Power interpretó la escena de su muerte.
 
 


El viernes 14 de noviembre Tyrone Power acudía al estreno en la Gran Vía de Madrid de Testigo de Cargo. Aquella noche se reunieron numerosas celebridades de la vida artística española, TY quedó encantado con el doblaje español de su personaje y apalabró con el torero Luis Miguel Dominguín –con quien cenó aquella noche junto a la marquesa de Quintanilla– una capea para el domingo 16 de noviembre.
 
Las narraciones sobre lo acontecido el sábado 15 de noviembre varían de unas fuentes a otras (algunas como el caso de Héctor Arce, el autor de la penosa biografía sobre TY Power es especialmente lamentable como casi todo su libro: The secret life of Tyrone Power). Sin embargo Mariano García y Jaime Arias, periodistas españoles y testigos presenciales han aclarado no poco la tragedia de aquel día.
 
Tyrone Power llegó pronto, como siempre,  a los estudios aquel sábado 15. Se había levantado a las seis de la mañana y tras una ducha fría y un desayuno salió para el estudio procurando no despertar a su esposa Debbie Smith (embarazada ya de seis meses y medio). Al llegar a Sevilla Films le esperaba su fiel amigo y maquillador Ray Sebastian, al que comentó que quería tomarse las cosas con tranquilidad porque no se encontraba demasiado bien. Eran las nueve de la mañana de un día frío y desapacible.
 
Las escenas principales previstas para el rodaje eran la llegada de Salomón al templo en cuyas ruinas su hermano ha encendido la rebelión y lapidado a la reina de Saba y el duelo final entre Salomón (TY) y su hermano traidor Adonijah (George Sanders). Aparecían también en la filmación Gina Lollobrígida –que iba acompañada de su secretaria Marta Labarra– David Farrar y el actor español José Nieto.

Se sucedieron las tomas, muy complicadas y requiriendo gran esfuerzo sobre todo para TY que realizaba él solo casi todo el trabajo. Tan solo en planos muy concretos entraba en acción su doble, Juan José Maján.
 
Durante los descansos conversa con el operador Alfredo Fraile con quien queda para tomar una copa por la noche, asimismo charla con el periodista americano Henry Cris que le toma alguna foto y con Jaime Arias que le comenta al gran éxito de Testigo de Cargo la noche anterior.
 
Arias recuerda que TY parecía absorto y que al darle la mano la notó muy fría. Sin embargo continuó haciéndose fotos con otros extras que lo solicitaban, incluso firmando autógrafos.
 
Se acercaban las doce y media cuando se reanudan las tomas. En dos ocasiones se rompen las espadas y hay que repetir la filmación. Ray Sebastián, su fiel maquillador se percata del creciente nerviosismo del actor, algo poco común en él. El guión recoge que el personaje de TY tiene que caer en un momento determinado en el fragor de la lucha; así lo hace con tanto realismo que el actor se hace daño y precisa ayuda para incorporarse. Cuando está tendido un periodista le hace una foto dramática en la que aparece con el rostro contraído. Una enfermera –La Tata– le atiende solícita.  Está pálido y se lleva la mano a su hombro sintiendo una especie de espasmo.  Con un gesto indica a Vidor que no se encuentra bien y que necesita un descanso.
 
TY se retira a su camerino y se sienta en su silla con aspecto muy demacrado y repitiendo que tiene frío. El productor Ted Richmond pide una copa de brandy y requiere la presencia de la enfermera. Entretanto George Sanders se acerca al camerino y saluda brevemente a su compañero que le devuelve el gesto y le pide tranquilidad.  TY bebe el brandy, en absoluto recomendable cuando una angina de pecho está amenazando su cuerpo. Llega su secretario personal y amigo Bill Gallagher que le proporciona el manto de Gina Lollobrígida para protegerse del frío.
 
Sin embargo Ty se siente cada vez peor y Richmond pide el coche – un Mercedes gris–  de Gina  para que le trasladen al  hotel a la vez que llama al médico del estudio.
 
Casi todas las narraciones de aquellos minutos señalan que Ty fue conducido moribundo al hospital Ruber, pero el testimonio de Mariano García lo desmiente. El aristócrata Sartorius Cabeza de Vaca –que trabaja como extra en la película– le ayuda a salir del camerino y le transporta literalmente hasta el auto. Richmond y la enfermera  entran en el auto  con Ty y parten al Castellana Hilton. Son en aquel momento las 12.45 de la mañana.
 
 
Ya en el hotel, al que llegan en poco menos de diez minutos,  y antes de ser subido a la habitación Ty se desploma en la recepción justo en el momento en el que llega el doctor Torroba que ordena el traslado inmediato al Hospital Ruber situado en la calle Juan Bravo, no muy lejos de allí.  El doctor, la enfermera, Richmond suben al coche con el actor –aún ataviado como el Rey Salomón–. Se escuchan palabras de Ty:  “Dios mío, que es esto, qué es esto”.
 
A la una y cuarto Tyrone Power ingresa en el Ruber donde le examina el médico de guardia doctor Juan Olaguíbel que diagnostica la muerte a causa de la angina fulminante de pecho: la sangre ahogó la vena aorta impidiendo la respiración. No obstante durante una hora se le practican todos los medios médicos posibles para tratar de reanimarle. No pueden hacerlo.
 
El cadáver es transportado al depósito anatómico del hospital donde el  practicante Fernando Domínguez le quita las botas. Jaime Arias se impresiona al ver a Luis Miguel Dominguín y la marquesa de Quintanilla orando de rodillas ante el cuerpo de Ty a quien esperaban para la capea prevista para el día siguiente. La noticia corre como la pólvora  entre periodistas y curiosos; en los estudios tanto Gina Lollobrígida como King Vidor no pueden creer lo sucedido. Gina – que había tenido pesadillas las ultimas noche–  llora sin parar, y Vidor se retira a su oficina. Tiempo después declarará que Tyrone Power era uno de los mejores actores y personas con los que había trabajado en toda su vida. En sus memorias recordaría: “la muerte de Ty supuso para mí una herida que no cicatrizará jamás”.
 
Ray Sebastian, Bill Gallaguer y Ted Richmond -desolados- se dirigen al Castellana Hilton para comunicar la tragedia a Debbie. La mujer de Ty rompe a gritar, golpea a Richmond acusandole de provocar el "stress "en su marido. Tiene que ser sedada para tranquilizarse. 
César González Ruano publicó al día siguiente en ABC un emotivo reportaje narrando la impresión que tuvo al contemplar el cadáver de Ty, vestido de Salomón y con una expresión de dulce serenidad en su rostro. 
 
La revista Sábado gráfico (22 noviembre 1958) publicó un extenso reportaje sobre la muerte del actor llevando a su portada la impresionante fotografía de Ty caído durante el rodaje  y el subtítulo: Tyrone Power interpretó la escena de su muerte.

Gregorio Marañón Moya -hijo del ilustre doctor y escritor- se presentó de inmediato en el hotel, aparte de amigo personal del actor era el asesor jurídico de United Artists. Ambos habían quedado en el Cigarral de Toledo unos días después.
 
El cuerpo de Tyrone Power fue trasladado a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid). Hacia allí se dirigieron numerosos periodistas, también Marisa Pavan y su marido Jean Pierre Aumont, aparte de varios miembros del equipo de la película. El protagonista de Chicago, María Antonieta, Tierra de audaces, El signo del Zorro, El cisne negro,  El hijo de la furia, Sangre y arena, El filo de la navaja, El callejón de las almas perdidas, El correo del infierno, Cuna de héroes, Abandon Ship, La historia de Eddy Duchin o Testigo de cargo, había muerto a los 44 años ( nació el 5 de mayo de 1914 )  en un plató de rodaje igual que en 1931 lo había hecho su padre.
 
El 22 de noviembre de 1958 se celebra su funeral en Hollywood, toda una manifestación de dolor y cariño hacia el gran actor fallecido.
 
Salomón y la reina de Saba  se convirtió en una película maldita, en una obra de arte maldita que arrastró mala fama, críticas negativas –con importantes excepciones–  y una aureola de gran fracaso que en absoluto fue cierto.
La película estaba rodada en casi las tres cuartas partes, se barajó un doble y una transformación del guión para salvar lo filmado, pero no pudo ser. La productora incluso tanteó dos actores para el papel de Salomón, Ty en una de las partes ( la del Salomón maduro) y otra más romántica para el Salomón joven con otro actor. También se descartó.  Virgilio Teixeira, actor portugués con un pequeño papel en la cinta y protagonista de obras interesantes como Zalacaín el aventurero fue la primera –y más barata–  posibilidad para sustituir a Ty. Además al gran parecido físico facilitaba conservar numerosas tomas. Pero la aseguradora y la distribuidora United Artists se negaron aduciendo el riesgo que conllevaba estrenar una película de alto presupuesto sin una estrella mundial. Comenzó entonces la búsqueda frenética: Charlton Heston terminaba Ben Hur en Roma, Robert Taylor no estaba disponible, Richard Burton rechazó el trabajo. Al final, Yul Brynner, en la cresta de la ola tras “Los diez mandamientos”, aceptó el personaje de Salomón.
 
Paradójicamente Brynner había rechazado el personaje un año antes, pero ahora las especiales circunstancias y el espléndido contrato le hicieron aceptar . El actor se hizo modificar algunos de sus diálogos y todo su trabajo se rodó entre diciembre de 1958 y febrero de 1959.
 
Salomón y la reina de Saba fue rodada de nuevo por King Vidor que nunca congenió con Brynner. En sus memorias recuerda a Ty Power como uno de los actores más sensitivos y profesionales que jamás había conocido, mientras que para Yul tiene palabras despectivas aludiendo a que nunca comprendió el personaje tal y como había sido concebida. La película se estrenó a finales de 1959, el gran año de Ben Hur que nubló cualquier otra competidora. Sin embargo “ Solomon and Sheba “ consiguió terminar entre las diez más taquilleras del año, si bien los ingresos fueron a parar para la Compañía Aseguradora.
 
Contemplaba hoy es un film romántico con bellas escenas y un aura especial, el de las grandes obras imperfectas.

¿Qué ha sucedido con el material rodado por Power? Durante mucho tiempo se dio por perdido, sin embargo en YouTube se han recogido algunas secuencias integras de la versión perdida. En una  de ellas: la noche en la que Salomón se debate entre su deber como rey y la atracción sensual que siente por la reina, Ty reflexiona en voz alta ante una llama de vela que simboliza la tentación. La escena es extraordinaria, superior – como reconocía Vidor–  a la versión final filmada por Brynner , y revela a un Power en estado de gracia transmitiendo a su personaje la angustia que su director buscaba . Yul Brynner es por supuesto un gran actor y posee un carisma sobresaliente, pero es cierto que su tono mayestático que tan bien conviene al Ramsés de Los Diez Mandamientos o al viejo Taras de Taras Bulba, no responde al núcleo original de la película: un hombre dividido entre el bien y el mal, el deseo y el deber. Es la esencia de la duda angustiosa que Ty entendió perfectamente y que Yul interpreta desde un ángulo opuesto: el hombre carismático que asume sus decisiones, aún las erróneas.
 
Sería una experiencia fascinante recuperar la Solomon and Sheba perdida con Tyrone Power, unas imágenes que existieron y que son el testamento obligado de un gran actor de cine que murió demasiado joven para que muchos descubrieran su talento.