Retrospectiva en el Thyssen

Cézanne; entre el paisaje y el bodegón

El Museo Thyssen-Bornemisza acoge la primera exposición del pintor francés en España desde 1984. Titulada "Cézanne Site/Non-site", comprende 58 pinturas que darán a conocer a uno de los artistas más influyentes de la Historia del Arte. Considerado como el padre del arte moderno, supo ver a través del paisaje y los bodegones la excepcionalidad de lo cotidiano.
Retrato de un campesino, 1905-1906. Museo Thyssen-Bornemisza

Retrato de un campesino, 1905-1906. Museo Thyssen-Bornemisza

Es un loco que pinta bajo ataques de delirium tremens”. Cuando Paul Cézanne (1839-1906) era llamado así por los ciudadanos de Provenza, se encontraba artísticamente en su mayor momento de frustración. Una frustración que ahondó en su trayectoria artística durante bastantes años y que se desvanecería tras la muerte de su padre. Considerado como el padre del arte moderno, Cézanne fue fuente de inspiración para los principales impulsores de las vanguardias.
 
Ahora, el Museo Thyssen nos trae la primera retrospectiva del pintor francés en España en 30 años, desde la exposición del MEAC de 1984. La muestra, titulada Cézanne site/non-site y comisariada por el director del museo Guillermo Solana, incluye 58 pinturas del artista procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo, que podrán visitarse hasta el 18 de mayo.
 
Cézanne intentó hasta en dos ocasiones ingresar en la Escuela de Bellas Artes
La desesperación y el fracaso son algunos de los elementos de esta nueva exposición que recorrieron la vida del artista y que se hicieron visibles en su pintura como ahogo a la incapacidad de mostrar lo que el pintor quería. Su marcha a París en 1861 supuso un enfrentamiento con su padre, un importante banquero, que se opuso desde un primer momento. Solo con la ayuda económica de su madre y sus hermanas le valió para trasladarse a la capital francesa. Allí trabó amistad con Pissarro, diez años mayor, quien será para él lo más parecido a un maestro. También conoció a Manet y se integró en la tertulia de los impresionistas del café Guerbois.
 
 
Pero la buena suerte no parecía llegar. Su carácter áspero y retraído se afianzaron después de intentar dos veces ingresar en la Escuela de Bellas Artes. Su frustración llegó al momento más álgido cuando decidió presentar algunas obras al Salón de París, pero son rechazadas. Abandona París para irse a Provenza.
 
En 1874 pasaría a tomar parte en el Salón de los impresionistas sin excesivo éxito. La crítica lo consideraba como el artista más torpe del grupo. Brutal, tosca, infantil, primitiva… son algunas de las palabras denigratorias que los críticos dedicaban a su pintura. Más tarde se convertirían en términos de elogio para la originalidad de su obra.
 
Cézanne fue siempre un soñador. Más allá del éxito buscaba dar con su estilo, su arte. El impresionismo solo supuso un transcurso más de su trayectoria artística. Él quería transcribir sus sensaciones vivas, manteniéndolas en toda su intensidad y frescor, y a la vez, quería ordenarlas con la ayuda de la inteligencia, es decir, ir más allá de lo que tienen de efímero y confuso. Un claro ejemplo es su obra La casa del ahorcado (1874). Una obra compleja que, si bien podía considerarse dentro del impresionismo, causó cierto desconcierto a la crítica. La ausencia de personajes, la vegetación austera y las tonalidades frías fueron algunos de los elementos contrarios al estilo impresionista. No obstante, esta obra fue la primera que Cézanne vendió a un aficionado.
 
La casa del ahorcado / Paul Cézanne

1886 fue el año de transición para el artista francés
. Contradictoriamente, la muerte de su padre solo le trajo buenas noticias. Su muerte le dejó una gran fortuna, que le valió para alejarse de los ambientes mundanos y sociales y trabajar con empeño en lo que presentía. A partir de entonces, sus obras más conocidas fueron creadas: Las bañistas, Jugadores de cartas
 
Su arte se desplaza entre lo exterior y lo interior, de ahí el título de la muestra
En este momento el arte de Cézanne llega a su máximo esplendor. Por fin había dado con su estilo por el que a día de hoy le recordamos. Los paisajes y los bodegones empiezan a ocupar un lugar importante en su obra. Su arte empezaría a desplazarse entre lo exterior y lo interior, entre la pintura al aire libre y el trabajo en el estudio, de ahí el curioso subtítulo de la exposición Site/Non-site. Al igual que los impresionistas, Cézanne empieza a pintar sus paisajes al aire libre, sin embargo sus obras empiezan a carecer de estaciones y horas del día, y los motivos de la naturaleza están colocados en una suerte de puesta en escena. De manera inversa, el artista francés incorpora en sus bodegones los cambios y tensiones propios de la naturaleza, y los objetos que tradicionalmente transmiten estabilidad se apoyan los unos en los otros en un equilibrio precario. Las formas ya no son difuminadas por velos atmosféricos al modo impresionista, sino que son acentuadas.
 

El padre de las vanguardias


El arte de Cézanne tuvo posteriormente una gran influencia, tal es así que algunos historiadores han llegado incluso a establecer dos grandes períodos en la historia del arte: antes de Cézanne, el realismo; después de Cézanne, un camino hacia la abstracción y experimentación. Estilos como el fauvismo o el cubismo le deben mucho.
 
Tras una vida orientada hacia la búsqueda de una realidad esencial, estructurada y profunda, el pintor francés no consiguió el favor del público al morir. Sin embargo, su obra reúne el mérito de abrir nuevos caminos de arte de la pintura, que luego desarrollarán otros artistas hasta sus lejanas consecuencias. El camino lo reemprenderá el grupo de pintores que hoy conocemos como cubistas: los portavoces de su legado.
 
Ladera en la Provenza / Paul Cezanne
  
Miguel Mirón Pérez @migmiron

Miguel Mirón Pérez @migmiron

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