Balas de Plata

Balas de Plata

Álvaro Petit Zarzalejos, es periodista y escritor. Fundador y editor de Ritmos 21 de información y análisis cultural, ha entrevistado a algunas de las personalidades más relevantes de la cultura española de los últimos años. Como escritor, ha publicado el poemario Once Noches y Nueve Besos (Ediciones Carena 2012) y Cuando los labios fueron alas (Ediciones Vitruvio).

cerrar

Crítica del libro

Ácido Almíbar, de Rafael Soler

A menudo, en poesía, se utiliza la palabra voz para referirse al estilo personal de un poeta, y se utiliza sin criterio. Sin duda, Ácido Almíbar es la prueba de que en el caso de Rafael Soler, dicha palabra tiene un uso más que justificado.
“Ningún silencio vale la mitad de un rezo”. Así comienza uno de los poemas de Ácido Almíbar (Ediciones Vitruvio) de Rafael Soler. Y podría ser, ese verso liminar, un buen abrazo para los últimos años de la obra poética de Soler. Tras un largo silencio, volvió con insólita fuerza al candelero poético con Maneras de Volver, también publicado en Vitruvio.
 
Lo que nos atañe, su último poemario, representa, para el lector de la obra anterior del poeta, la confirmación de su bien merecido buen nombre. A menudo, en poesía, se utiliza la palabra voz para referirse al estilo personal de un poeta, y se utiliza sin criterio. Sin duda, Ácido Almíbar es la prueba de que en el caso de Rafael Soler, dicha palabra tiene un uso más que justificado.
Originalidad por originalidad, transgresión por transgresión, un ejercicio al que muchos escritores y poetas se entregan ciegamente, es en verdad un ejercicio vacío, pues en nada se queda la forma si no va acompañada de un fondo. Soler aúna originalidad y contenido. Un continente personalísimo de versos blancos, de ampulosas formas y palabras escogidas, junto con un contenido, en este caso, amoroso es lo que nos ofrece esta obra poética.
 
El amor como tema. El amor lo inunda todo en la obra, pero no me atrevería a calificarlo de amoroso. En el fondo, si se aborda pausadamente el libro, el lector descubrirá que el amor no es sino el objeto de una reflexión, de una contemplación en la que el autor, despojado de ideas preconcebidas, está, como buen poeta, dispuesto a sorprenderse.
Hay labios que no navegan nunca
y hacen del beso su frustración primera
 
labios tardíos de algas coronados
con la conciencia limpia para surcar el hielo
echando a los amantes por la borda
 
y hay labios de universal dominio y pleitesía
labios tijera así desdén para otras bocas
que hacen del carmín un estandarte
 
labios caimán
que besando culminan una historia
y por besados recuperan su decir bibliotecario
 
labios vudú amor como los tuyos
enteramente ciegos
de muda voz y mano laxa
para abolir al teutón que llevo dentro
 
(Donde de nuevo nace todo, Ácido Almíbar)
 
La ausencia deliberada de puntuación en todos los poemas que conforman la obra, es, además de una seña de identidad en la poesía de Soler, una invitación a la libertad; a la libertad del lector para leer y releer como le plazca el libro; que saque sus conclusiones, sus reflexiones; que se alegre, que se remueva. Que sienta, en definitiva.
 
Sutil, irónico, intenso, rebosante… son algunos de los adjetivos que califican la obra, pero sobre todo, desconcertante. El autor, a través de un tema aparentemente ya trabajado (el amor), plantea serias y profundas reflexiones en las que prima la voluntad y búsqueda de estilo. Un estilo personal, inconfundible e imprescindible en la poesía actual.