La Mujer Reclinada; la belleza escondida entre las curvas

Si nos acercamos a la Mujer Reclinada de Henry Moore, nos damos cuenta de la singularidad del autor, volcada sobre las cosas realizadas por la magia de las manos humanas. Moore se enfrenta a un montón de roca de la que quiere hacer algo, se pregunta qué es lo qué quiere la piedra, qué es lo que quiere que se haga con ella y Moore intenta encontrar en ella alguna sugerencia de figura humana...
Mujer Reclinada, de Henry Moore

Mujer Reclinada, de Henry Moore

Mujer Reclinada, de Henry Moore
Si nos acercamos a la Mujer Reclinada de Henry Moore, nos damos cuenta de la singularidad del autor, volcada sobre las cosas realizadas por la magia de las manos humanas. Moore se enfrenta a un montón de roca de la que quiere hacer algo, se pregunta qué es lo qué quiere la piedra, qué es lo que quiere que se haga con ella y Moore intenta encontrar en ella alguna sugerencia de figura humana.
 
De no encontrar sugerencia alguna, de ser la inspiración algo externo a la piedra que mueve a Moore a plasma una forma humana en ella, sí quiere mantener, pese a la humanidad de las formas que con pericia consigue, cierta rigidez natural, cierto sentimiento pétreo. No creo que Moore quisiera hacer una mujer de piedra, sino una piedra que pareciese una mujer.
 
Un mujer desnuda que ha sido marcada en la piedra. El gran problema de los desnudos del arte de los siglos XX y XXI es que, en muchos casos, han caído en la pornografía, que se nos presenta velada en forma de supuesto arte.
 
Esta obra es ejemplo de una nueva sensibilidad artística y vital no tan extraña a nuestros ojos que ve en las máximas de otro tiempo como algo que envidiar. El siglo XX y sus artistas, entre los que destaca el propio Moore, parecen envidiar la magia que embriagaba las tocas creaciones de tiempos pasados. Parecen lamentar que sus obrar no estén destinadas a la divinidad ni a rituales místicos. Y fue de hecho esa “envidia” la que dio las alas al romanticismo moderno de Moore y su generación, que veían en ello una forma más de huida de la realidad, viciada por el comercialismo y la hipocresía.
 
Pero, ¿es esta Mujer Reclinada una mujer gorda? o por el contrario, ¿es extremadamente delgada? Parece no tener pelo y sus pechos existen porque nuestra intuición nos dicen que ese revoloteo de curvas pétreas es una mujer. Precisamente por las curvas sabemos que está reclinada, pero no sabemos si es una postura hedonista o, simplemente, artística. No sabemos nada acerca de la decencia o indecencia de la obra.
 
¿Por qué?, ¿acaso era torpe Moore?. Sinceramente, dudo mucho que Moore fuera torpe, es más creo que la respuesta a esa pregunta en nada tiene que ver con la pericia o falta de pericia del autor, sino que más bien puede ser achacable la respuesta al deseo de evasión.
 
Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad consigue evadirse de un problema a través de los huecos que Moore dejó en la piedra.
 
No sé que más te puedo contar de ella, creo que es una obra de silencios. Sí hombre, una obra no solo para contemplar, sino para guardar ante ella varios minutos de silencio e intentar adivinar qué es lo que quiso plasmar Moore. Yo ya he dicho lo que creía, ¿y tú?, puedes hacerlo enviado un e-mail a

 FICHA TÉCNICA
Nombre: La Mujer Reclinada
Autor: Henry Moore
Medidas: 137,7 cm
Material: Piedra
Está en: Tate Gallery, Londres
José Zarantón

José Zarantón

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