Una mirada posmoderna

Una mirada posmoderna

Paula López Montero, Madrid, 1993. Crítica cultural, ensayista y escritora. Colabora en la crítica cinematográfica de la revista Cine Divergente, y ha apoyado proyectos emergentes como la red cultural Dafy, y promovido y organizado eventos poético-musicales en la capital. Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, con estancia en la Universidad King´s College de Londres, y actualmente cursando el Máster en Crítica y Argumentación filosófica en la Universidad Autónoma de Madrid. Su tesis gira en torno a la dialéctica entre el cine y la filosofía, aunque encuentra en la poesía y en la música una alimentación espiritual necesaria en el frenesí contemporáneo.

Una mirada posmoderna, es un acercamiento y cuestionamiento de nuestro yo, y nuestro proceso como civilización dentro del marco histórico-cultural, desde una mirada joven, deconstructivista y, sobre todo, crítica.

cerrar

Blog | Una mirada posmoderna

Carta de presentación

Tengo el gran privilegio de tener, entre los detalles cotidianos que alumbran mi mente y dan sentido a mi rutina, una pregunta que se alza por encima de todo ello. Y pueda parecer una entrada banal o pusilánime a no se sabe aún qué propósito (confieso que aún no me he asomado a los albores de lo que quiera que sea esto, si es que tenga que ser algo), pero es importante, antes de nada, comprender tanto la pregunta como el misterio. Más importante aún son la pregunta y el misterio per se, incluso sin comprensión. Ahora bien, tan necesario es el mundo metafísico de la imaginación, como la voluntad de la materia por alcanzarlo, y por ello me considero una persona, lejos de los detalles y menciones que pueda decir mi curriculum o mis circunstancias: afortunada. Afortunada precisamente, por tener una pregunta, y por tener la voluntad de alcanzarla. Los resultados ya son nuestros en el futuro.
 
Mis preguntas quizá puedan pasar por muchos vericuetos de infierno, temas arduos, escurridizos, sin sentido, nihilistas, posmodernos, clásicos, que nos sitúen como pregunta en el presente. De esta forma me siento especialmente deudora, y vuelvo a confesar, de dos pilares que me resultan tan pregunta como respuesta: La poesía y el cine. Pero soy, seguro -y suficiente si cupiese-, una morosa perseguida que por ciertas circunstancias le debo lo indecible a la Cultura y a la Filosofía en general.
 
Y así, a modo de carta de presentación a la manera que tienen hoy las grandes empresas de reclutar a mansalva a gentes capaces de no preguntar, quería presentarme no con un nombre, ni si quiera con la tradición misma, sino con la pregunta.
 
Y de la forma que la pregunta hace al misterio y viceversa, tengo como propósito en el camino, de devolveros la pelota a vuestro tejado, que yo, en este acto de escritura, puedo decir muchas barbaridades, sincericidios, perspicacias, adulaciones, crímenes de tinta y borrón inevitables al pulsar la vertiginosa tecla enter, portal a la nueva metafísica del mundo; pero no evitaré la pregunta, ni la voluntad.
 
Pueda haberse entendido o no, pueda yo acaso entenderme con ello, aún no sé cuál es el propósito final que hace a la escritura, pero tengo la necesidad del misterio, así como el ansia de verdad. Ojalá os quedéis con la pregunta y conmigo a resolvernos. Así que, queridos ya compañeros, lo importante no es el contenido de lo que aquí pudiera vislumbrarse, sino el mismo acto de la pregunta, la admiración con la que podamos devolver el sentido al mundo. ¿No? 

Comentarios