Entrevista a Carolina África

"Lo triste es que siga siendo sorpresa que seamos mujeres y dramaturgas"

Retrato de Carolina África. Foto: Geraldine Leloutre

Retrato de Carolina África. Foto: Geraldine Leloutre

´Verano en diciembre´, la obra de Carolina África, vuelve a los escenarios madrileños para explorar, con un tono al mismo tiempo dulce y amargo, la vida de cinco mujeres de una misma familia.
Diciembre siempre se perfila en el imaginario como un mes frío, de abrigo bien forrado y bufanda apretada al cuello, de manos enguantadas y narices rojas que miran a través de charcos ligeramente congelados por la mañana. Tal vez por eso, hablar de verano en el duodécimo mes del año, parece simplemente una licencia poética.
 
Pero en el hemisferio sur eso si es posible. En argentina, en diciembre, el calor es denso y pegajoso. Se cuela por los rincones de unos cuerpos que destilan sudor y se convierten, sin apenas pretenderlo, en la realidad de una historia que ahora brilla con más luz.
 
Carolina África está ilusionada, igual que el resto de sus compañeras –Lola Cordón, Pilar Manso, Virginia Frutos, Laura Cortón y Almudena Maestre– de volver con Verano en diciembre a Madrid, y de actuar desde el hace ya unos días en el Teatro Valle-Inclán. Una oportunidad que Carolina no se imaginaba cuando, hace ya unos años, perfilaba la historia de esta familia, de la suya, la de ficción y puede que también la de verdad.
 

"Me parece muy necesario que haya mujeres que cuenten historias de mujeres"

Pregunta. ¿Cómo ha sido el recorrido de esta historia?
 
Respuesta. Ha sido un muy bonito, hemos ido creciendo a todos los niveles, como compañía, como empresa. Hemos trabajado muy duro desde nuestra pequeña salita, donde empezamos a montar la obra. Después hemos hecho gira nacional, gira internacional y el colofón es llegar a Madrid por la puerta grande.
 
P. Estudiaste periodismo, Arte Dramático… ¿cuándo comienzan tus ganas de escribir?
 
R. Estudié periodismo precisamente porque desde pequeña he tenido inquietud por la escritura. La carrera me decepcionó bastante. Siempre he estado haciendo teatro aficionado, en el grupo de la carrera, en la escuela municipal de Alcorcón… Allí hice las pruebas de la RESAD y la verdad es que fue un poco casual el cruce de estos caminos.
 
P. ¿Ahí surgen tus primeras historias?
 
R. Cuando terminé en la escuela, mientras trabajábamos con el montaje de fin de carrera nos encontramos con problemas de derechos de autor, había que pagar demasiado, luego hicimos una creación mezclando dos obras y la SGAE nos la rechazó como creación propia –era una mezcla de El Principito y Eva al desnudo que titulamos El Principito al desnudo–. Desde entonces decidí escribir, un poco fruto de la necesidad, de las ganas y de la inquietud.

Imagen promocional de la obra
 
P. Unos meses después solicitaste una beca para estudiar en el extranjero. ¿Por ué decides irte a Buenos Aires?
 
R. El panorama en España para mi era un poco desolador. No tenía muchas oportunidades de trabajar profesionalmente y me fui a formarme en algo que para mi ha sido un referente: me encantaba el teatro argentino de Claudio Tolcachir y quise estudiar allí, en Timbre 4 –es la escuela de Tolcachir–, me concedieron la beca y estuve allí seis meses.
 
P. ¿Cuándo te marchaste ya tenías en tu mente la idea de escribir Verano en diciembre?
 
R. Me fui a Buenos Aires con la idea de escribir esta obra, un poco homenaje a mi familia en principio. Me fui de aquí en diciembre, que allí era verano, de ahí el título. Lo bonito fue que partiendo un poco de mi universo personal los personajes empezaron a cobrar vida por su cuenta y el resultado es esta familia que tantas alegrías nos está dando al conseguir que tanta gente se vea identificada.
 
P. Al final es sencillo identificarse con lo cotidiano.
 
R. Sobre todo porque hay personajes muy distintos y, sin entrar a juzgarlos, abarca un amplio espectro de dónde uno se sitúa en la familia. Es una familia compuesta de cinco mujeres y en ellas vemos modelos, intentando huir de el cliché, pero que todo el mundo va a reconocer por la amplitud que tienen. En toda familia hay un cuidador, un rebelde, alguien que pasa, una madre protectora o que no está atenta a las necesidades de uno. Y luego esta abuela un poco universal que hace Lola Cordón. Al final al hablar de la familia, de todas esas cosas que nos hacen reír y nos hacen llorar, es muy fácil que  todo el mundo encuentre algo que lo identifique, lo que se vea. Diferentes generaciones hacen diferentes lecturas, pero todos encuentran algo reconocible.
 
P. En esta obra hay una parte autobiográfica, y tu, además de dirigir y escribir, interpretas a uno de los personas. ¿Podrías decir que te interpretas a ti misma?
 
R. Es raro porque en mi manera de escribir hay algo que hago de manera inevitable, y es proyectarme un poquito en cada uno de mis personajes. El personaje que interpreto como actriz, es el que nunca me darían de casting. Alicia es un personaje que, aunque tiene algo mío nunca me lo darían. Justo elegí un personaje que aunque tiene algo mío nunca me darían.. He buscado el personaje que veía un poco a esa familia desde fuera, eso me ha ayudado a poder hacer la dirección también. Mi personaje se enfada bastante y sale fuera y contempla a la familia desde otro punto de vista, pero creo que todas estas mujeres tienen algo de mí.
 
"Es muy difícil, siendo mujer, abrirte un hueco en las artes escénicas"
P. Después de una gira por España, fuisteis durante casi un mes a Latinoamérica, ¿cómo ha sido esta experiencia?
 
R. Estuvimos un mes largo, fuimos a Colombia, Argentina, Uruguay… Y bueno, ha sido muy emocionante porque fuimos a Argentina en diciembre en verano, que ellos contemplaran ese invierno que plantea la obra… O hay un momento en el que los personajes plantean que quieren viajar a Argentina, y al estar ya allí era como haber hecho realidad parte del texto. Fue muy emocionante. La acogida maravillosa.
 
P. ¿Encontrasteis muchas diferencias en el público latinoamericano y el español?
 
R. En Colombia se quedaron con la parte más de comedia y en Argentina, quizá también por el dolor de la dictadura que ellos pasaron, la parte de la abuela que tiene algún recuerdo en demencia más fuerte, notábamos el choque. Ha sido bonito ver los contrastes, pero en general la acogida ha sido maravillosa, y sobre todo vivir un verano en diciembre en Argentina con la compañía.
 
P. Eres considerada una de las jóvenes creadoras más prometedoras de la escena española, perteneces a una generación de mujeres que viene pisando fuerte…
 
R. Me siento alagada por lo que me dices. Admiro profundamente a un montón de dramaturgas, creo que hay mujeronas de teatro con mucho que contar y mucho que decir, Lucía Carballal, Lola Blasco, María Velasco… Hay muchas mujeres que vienen con texto muy potentes. Es un honor y un lujo participar de este movimiento de dramaturgia emergente que tiene también unos hombres maravillosos.
 
P. Vosotras estáis rompiendo los esquemas por ser mujeres.
 
R. Me gusta mucho que haya mujeres, porque también hay algo que en la dramaturgia en general suele haber más protagónicos de hombres, supongo que porque lo han escrito hombres. Me parece muy necesario que haya mujeres que cuentan historias de mujeres que se escapan un poco de los tópicos. No es que haya que escribir solamente sobre mujeres.
Creo que es muy difícil, siendo mujer, abrirte un hueco en las artes escénicas y creo que venimos muchas pisando fuerte y con muchas ganas. Toda la relevancia que se nos vaya dando es maravillosa y más que necesaria. A veces parece que tenemos mucho que demostrar todavía.

Imagen del blog de la compañía La Belloch
 
P. El teatro sigue siendo uno de esos mundo dominados por hombres…
 
Aún existe esa brecha de género, que parece que un error te coloca de nuevo a la cola. Lo triste es que siga siendo sorpresa que seamos mujeres y dramaturgas. El día que esto esté totalmente normalizado, que veamos un equilibro en las programaciones de teatros nacionales o en las salas, sigue habiendo una descompensación evidente. Es maravilloso que vayan surgiendo mujeres con cosas que contar y que decir y que nos vayan dejando ese hueco que nos estamos ganando a pulso.
 
P. Esta obra la interpreta una compañía formada solo por mujeres.
 
R. La compañía se llama La Belloch Teatro. Cuando empezamos a montar la obra, la actriz original que hacía de la abuela era Carmen Belloch. Ella se puso muy enferma, falleció y entró Lola cordón, que además era amiga de Carmen a sustituirla, vio incluso alguno de los ensayos. Ella sabía en vida que como la compañía no tenía nombre la íbamos a llamar La Belloch. Además su nombre significa en valenciano bello lugar.
 
P. Me parece que en vuestro bello lugar tenéis una planta muy especial que os ha acompañado en muchas funciones.
 
Tenemos un espacio donde ensayamos que es nuestro bello lugar en honor a Carmen. Ella nos regaló una planta que colocamos en la habitación de la abuela. Lo bonito es que nuestras dos abuelas siguen en ese espacio. Está Lola que interpreta maravillosamente a la abuela Martina y luego está la planta que nos recuerda a Carmen y que sigue habitando ese espacio.
La hemos maltratado un poco con tanta gira que ya la hemos dejado en la sala fija para que no le pase nada, pero sí, es bonito que nos acompañe en los bolos. A Latinoamérica no nos la pudimos llevar claro, pero bueno, ahí está la planta.
 
 

    

Regina Navarro - @reginnanm

Regina Navarro - @reginnanm

Ritmos 21 - Milennial Culture Information es una revista independiente de información y análisis cultural.

Comentarios