Rubén Darío fue de todo: escritor, cronista, periodista, poeta… Su ser supo adaptarse a todos los ámbitos del mundo de las letras. También a los que no, como el de diplomático nicaragüense. Incluso supo "engañar" al público con su nombre. El verdadero era Félix Rubén García Sarmiento.
Este año, tan repleto de homenajes y aniversarios, se celebra el centenario de la muerte del escritor. Su homenaje es obligatorio, fue uno de los máximos representantes del modernismo y uno de los más influyentes en la Generación del 98. Su estancia en España le situó como uno de los conectores de las letras españoles e hispanoamericanas.
La Biblioteca Nacional de España (BNE), fiel a su defensa de las letras hispanas y sus homenajes a escritores, presenta la exposición Rubén Darío (1867-1916). Cronista y poeta, con motivo del centenario del fallecimiento del poeta. Podrá visitarse hasta el 30 de junio.

En una época no tan globalizada como la actual, Darío conectó los lazos literarios que separaba a España de Latinoamérica. Su obra, repleta de una pureza modernista, ofreció un nuevo recorrido léxico y otras nuevas formas en la métrica. Una de sus habilidades literarias fue los poemas en prosa: textos cortos que superaban la página pero que te sumergían en su universo literario. En la exposición se podrá contemplar la magia de obras como Azul (1888), Prosas profanas y otros poemas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905), donde observamos la evolución profesional del escritor. Algunos de sus poemas y crónicas fueron publicados en el diario La Nación de Buenos Aires.
La muestra también recoge diferentes tesis y estudios dedicados a la obra de Rubén Darío. Algunos de ellos son Repertorio bibliográfico del mundo de Rubén Darío de Arnold Armand del Greco; Rubén Dario y los escritores españoles de su tiempo de Ginés de Albareda; o Rubén Darío: la vida, la obra, notas críticas de Guillermo Díaz-Plaja.



