El legado se instalará en la Biblioteca Nacional

Kafka se queda en Israel

Fotografía: CSU Archives/Everett Collect/Rex

TAGS Franz KafkaIsrael
El Supremo israelí se ha pronunciado, ocho años después, de que el legado del escritor se instale en la Biblioteca Nacional de Israel.

En 2015 se cumplió el centenario del lanzamiento de La metamorfosis, la obra clave de Franz Kafka. Mientras, el Tribunal Supremo israelí decidía si finalmente el legado del escritor checo se quedaba en Israel o no. Le ha costado ocho años al Supremo decidirse y ha sido ahora, en 2016, cuando finalmente se ha pronunciado a favor de que se mantenga en la Biblioteca Nacional de Israel.

 

La polémica viene de hace años. La herencia de Max Brod, amigo y biógrafo de Kafka, recogía numerosos manuscritos literarios y epistolares del autor. Brod dejó escrito en su testamento que toda aquella documentación se instalase en Israel. Definitivamente será así.

 

Brod escapó con el legado de Kafka en 1939 para huir del nazismo. Aterrizó en Palestina bajo Mandato Británico y decidió que, al ser de origen judío el escritor, sus manuscritos se quedarán allí.

 

Monumento de Franz Kafka en Praga. / Pixabay

“Este es un día de celebración para cualquier persona de la cultura, en Israel y en el extranjero”, afirma el presidente de la Biblioteca Nacional de Israel, David Blumberg. Y es que finalmente se ha tomado una “decisión importante” que “cumple con la voluntad de ambos” escritores, afirma el portavoz de la Biblioteca, Vered Yerushalmi.

 

Herencia con polémica

 

Todo empezó cuando las hijas de una heredera y antigua secretaria de Brod, Esther Hoffe, señalaron que parte de la herencia de los manuscritos eran suyos. Finalmente, el Supremo rechazó tal demanda. Mientras, todo el legado sigue guardado en cajas fuertes en Tel Aviv y otra parte en Zúrich.

 

“Brod quería que su propiedad terminara en manos confiables de un organismo que fuera apropiado para sus ambiciones como escritor”, destaca la sentencia del Tribunal. El amigo de Kafka dejó claro que el legado no tenía que venderse al “mejor precio”.

 

Sin embargo, hasta que el Supremo israelí ha decidido posicionarse ya se han vendido algunos manuscritos del legado en subastas públicas fuera del país, como es el caso del libro El Juicio, que fue vendido por dos millones de dólares. “Max Brod murió en 1968 en Tel Aviv y la sentencia ha dejado claro que era su voluntad que los manuscritos permanecieran aquí, se trata de una justicia histórica”, sentencia Yerushalmi.

Miguel Mirón Pérez

Miguel Mirón Pérez

Miguel Mirón Pérez es director de Ritmos 21 - Milennial Culture Information.

Comentarios