Fernando Alonso Barahona

Razones para el Siglo XXI

Fernando Alonso Barahona (Madrid, noviembre 1961). Abogado y escritor. Jurado de premios nacionales de literatura y teatro. Colaborador en numerosas revistas de cine y pensamiento así como en obras colectivas. Ha publicado 40 libros. Biografías de cine (Charlton Heston, John Wayne, Cecil B De Mille, Anthony Mann, Rafael Gil...) , ensayos (Antropología del cine, Historia del terror a través del cine, Políticamente incorrecto...) historia (Perón o el espíritu del pueblo, McCarthy o la historia ignorada del cine, La derecha del siglo XXI...), novela (La restauración, Círculo de mujeres, Retrato de ella...) poesía (El rapto de la diosa) y teatro (Tres poemas de mujer).

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Kipling, el caballero intrépido

Rudyard Kipling.

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En estos tiempos de corrección política, la lectura del Kipling supone un abrazo de valor, serenidad y belleza.

A veces, la escritura se tiñe de heroísmo y aventura, de valores intrépidos vividos en selvas, en el mar o en lejanas civilizaciones. La poesía se convierte entonces en épica, y los versos se antojan golpes de corazón.

 

Joseph Rudyard Kipling nació en Bombay en diciembre de 1865. Su infancia transcurrió en la ciudad hindú donde su padre ejercía el cargo de director del Museo de Bombay, pero a los seis años se trasladó a Londres, en plena etapa victoriana. Su niñez fue adornada por exquisitas historias populares. Narradas por institutrices nativas, estos relatos infundieron en él un cariño extraordinario por la India ancestral y exótica bajo dominio inglés y en plena época victoriana.

 

Regresó a la India como corresponsal y desde 1882 a 1889 ejerció el periodismo publicando allí sus primeros cuentos.

 

Poeta de registro épico, defensor del heroísmo del Imperio Británico, publicó en 1892 Baladas del cuartel. Su pieza maestra es el poema If, una síntesis perfecta de su forma de pensar: el joven que va convertirse en un hombre y recibe los consejos de su padre; su tema es eterno, el aprendizaje del discípulo y el descubrimiento de los valores positivos. If posee una belleza singular y es sin duda una de las cumbres de la poesía universal.

 

En 1894 llega su magistral El libro de la selva, las aventuras de Mowgli, otro relato maravilloso llevado en varias ocasiones al cine. De 1896 data su libro de poemas The seven seas, para entonces es ya un escritor consagrado cuya fama ha dado la vuelta al mundo entero. En 1901 publicó Kim. El Premio Nobel otorgado a Kipling en 1907 hizo honor a sus méritos pese a la oposición de algunos intelectuales que no gustaban de sus ideas conservadoras. Entre sus obras siguientes destacan: Traffics and Discoveries (Tráficos y descubrimientos, 1904) y Debits and Credits (Cargos y créditos, 1926).

Fotograma de la última versión de El Libro de la Selva

El escritor falleció en Londres en enero de 1936 a los 71 años. En 1937 aparecería su autobiografía Algo de mí mismo. Fue llamado “el poeta oficial del imperio británico”, no en vano Kipling soñaba con una pax británica emanada desde la metrópoli londinense para bienestar de todos los pueblos bajo el influjo de la civilizada Inglaterra. Dejó un legado de cinco novelas, más de 250 historias cortas y 800 páginas con versos y poemas. Hoy, 80 años después de su muerte el nombre del autor aún es capaz de concitar polémicas pero también los hermosos sentimientos del heroísmo, la bondad y la belleza.        

 

Los libros de Kipling han sido llevados al cine en numerosas ocasiones. Kim en 1950 con Errol Flynn fue una buena adaptación dirigida por Victor Saville; La mascota del regimiento (1937) de John Ford, con Shirley Temple; Tres soldados (1951) de Tay Garnett, con Stewart Granger; las aventuras de Mowgli en El libro de la selva fueron filmadas por Zoltan Korda en 1942 con Sabú de protagonista, aparte de la famosísima adaptación animada de Walt Disney (1967), todo un clásico infantil; y la costosa superproducción de 2016 dirigida por Jon Fevreau que, sin embargo, no acierta a capturar el encanto de la novela original.         

 

Kipling aparece incluso como personaje (interpretado con acierto por Christopher Plummer) en El hombre que pudo reinar (1975) de John Huston, con Sean Connery y Michael Caine; y también es la base del clásico Gunga Din de George Stevens (1938) con Cary Grant. Pero el espíritu del autor también se rastrea en otras películas de aventuras no directamente basadas en sus obras, como Tres lanceros bengalíes de Henry Hathaway, Las cuatro plumas de Zoltan Korda, Beau Geste de William Wellmann o La carga de la brigada ligera de Michael Curtiz. 

 

Kipling simboliza la fuerza de la poesía en su aspecto narrativo y sus novelas captan admirablemente el sentido de la aventura, de ahí que sus relatos fueran apreciados por los jóvenes de varias generaciones y triunfaran sus adaptaciones cinematográficas en Hollywood. Una de las mejores es Capitanes intrépidos, escrita en 1897 y llevada al cine en 1937 por Victor Fleming, con Freddie Bartholomew en el mejor papel de su vida y un inolvidable Spencer Tracy que obtuvo un Oscar por su creación del pescador portugués Manuel.

 

En estos tiempos de corrección política –y a veces literaria– sacudidos sin embargo por acontecimientos políticos o novelas valerosas, la lectura del If supone un abrazo de valor, serenidad y belleza. Vida y compromiso, heroísmo y humanidad, proyectos y esperanza. Todo un modelo para escritores, para líderes y héroes, para –en suma– seres humanos.

 

Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila,
cuando todo a tu lado es cabeza perdida.

 

Si tienes en ti mismo una fe que te niegan,
y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.

Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;

 

si engañado, no engañas, si no buscas más odio,

que el odio que te tengan…

Si eres bueno, y no finges ser mejor de lo que eres ;

 

si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.

Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo ;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano.

 

Si tropiezas el Triunfo, si llega tu Derrota,
y a los dos impostores les tratas de igual forma.

 

Si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofisma del Orbe encanallado.

 

Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.

 

Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día ;

 

y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.

 

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,
aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.

 

Si hablas con el pueblo, y guardas tu virtud,
Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu luz.

 

Si nadie que te hiera, llega a hacerte la herida.
Si todos te reclaman y ni uno te precisa

 

Si llenas el minuto inolvidable y cierto,
de sesenta segundos que te lleven al cielo…

 

Todo lo de esta tierra será de tu dominio,
y mucho más aún : serás Hombre, ¡hijo mío!

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