Exposición en el Museo Thyssen

El lado oscuro de Caravaggio

Los músicos (1596-1597). Caravaggio

Los músicos (1596-1597). Caravaggio

Foto: Museo Thyssen

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Los más clasicistas de la época vieron a Caravaggio como el anticristo de la pintura. Sus trabajos artísticos supusieron una auténtica revolución en los inicios de la pintura barroca. Cuatro siglos después es considerado como uno de los grandes genios de este género artístico.

 

“Dice que todas las cosas no son más que nimiedades, sin importar quien las haya pintado, si no están pintadas y hechas del natural, y que no hay nada mejor que imitar la naturaleza. Y, por consiguiente, no traza nunca una sola línea que no se aproxime a la naturaleza, copiándola y pintándola”, afirmaba el pintor Karel van Mander sobre el trabajo de Michelangelo Merisi da Caravaggio, quien le definió como una “persona que hacía cosas maravillosas en Roma”.

 

Es en Roma donde el artista italiano empezó a coger en nombre y es en Roma donde se da inicio a la exposición Caravaggio y los pintores del norte que presenta el Museo Thyssen. La muestra no solo recogerá obras del primer gran exponente de la pintura barroca, sino también la de otros pintores que se vieron influenciados por su labor.

El sacrificio de Isaac (1603). Museo Thyssen 

Un total de 53 obras componen esta exposición, de las cuales 12 proceden del maestro lombardo y las otras a pintores como Dirk van Baburen, Gerrit van Honthorst, Simon Vouet o Claude Vignon, entre otros muchos. La muestra arranca en Roma, doce inició su trayectoria artística y termina hasta las emotivas pinturas oscuras de sus últimos años.

 

Caravaggio se instaló en Roma en la última década del siglo XIV, su repercusión fue tal que en el primer tercio del siglo XV más de 2.000 artistas se instalaron en la ciudad para beber de su legado. Su estilo, atractivo para artistas emergentes, se basaba en la menor importancia del “componente clásico en la tradición pictórica del norte y la facilidad para aplicar el estilo de Merisi fuera del contexto tradicional de un taller o una academia de dibujo”.

 

La pintura de Caravaggio levantó polémica para los más clasicistas. En zonas como los Países Bajos o las regiones germánicas, la forma de trabajar eran naturales, centrándose en los motivos visibles a nuestro alrededor. Sin embargo, el trabajo del pintor lombardo se inicio a través de la pintura ad vivum, una fórmula muy criticada por los artistas de formación clásica que no veían apropiado este método puesto que suponía un obstáculo “para alcanzar la perfección”.

 

David con la cabeza de Goliat y dos soldados (1615). Museo Thyssen.

Fue esa misma ausencia de academicismo lo que atrajo al artista lombardo a explorar otras formas de reflejar sus ideas y pensamientos en la pintura. Su trabajo se fue escureciendo tal y como queda reflejado en algunas obras presentes en la exposición. La penitencia, la muerte o el naturalismo dramatizado empezaron a coger fuerza a la hora de pintar.

 

Su pintura oscura vino acompañado de numerosos escándalos. “Gran parte de lo que se sabe sobre él se ha descubierto en los archivos judiciales de la época. La mayoría de sus actos de los que se conserva un registro -aparte de los relacionados con la pintura- son delictivos”, afirma Andrew Graham-Dixon, autor de la última biografía escrita sobre el artista italiano. Esta época quedo reflejada en obras como David vencedor de Goliat o El sacrificio de Isaac. Ahora, el Museo Thyssen nos brinda la oportunidad de conocer su obra con mayor profundidad.

 

Redacción

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