Las obras maestras del Seicento italiano

De Caravaggio a Bernini

Salomé con la cabeza del Bautista (1606-1607). Michelangelo Merisi da Caravaggio

Salomé con la cabeza del Bautista (1606-1607). Michelangelo Merisi da Caravaggio

Foto: Patrimonio Nacional

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Trecento, Quattrocento, Cinquecento y Seicento. Llegó el siglo XVI a Italia y con ello el esplendor de su “Siglo de Oro”, el arte barroco que pasaría a la historia de las grandes casas reales.

 

De Caravaggio a Bernini y de Bernini a Caravaggio. El Palacio de Real de Madrid presenta Obras maestras del Seicento Italiano en las Colecciones Reales, que podrá visitarse hasta el 16 de octubre. La muestra ofrece un recorrido completo por la historia de las diferentes escuelas italianas del siglo XVI y XVII y su influencia en la evolución del arte. Un recorrido que se inicia en Bolonia y termina en España, pasando por Roma y Nápoles.

 

La túnica de José (1630-16334). / Diego Velázquez

 Las obras expuestas gozan de su máximo esplendor gracias a la reciente restauración de éstas. Una de los ejemplos es la recuperación del lienzo de Caravaggio, pieza fundamental de su etapa final. En total 72 obras de pintura y escultura entre las que destaca Salomé con la cabeza del Bautista de Caravaggio, considerado el mejor lienzo del artista italiano. Pero no solo Bernini y Caravaggio serán los principales protagonistas, también habrá obras de autores españoles, flamencos, italianos y franceses, como Velázquez, Ribera, Romanelli, Giacinto, Charles Le Brun y Cantarini, entre otros.

 

De Bolonia a Roma hasta el esplendor del barroco

 

La exposición, que exhibe las obras maestras pertenecientes a Patrimonio Real, se divide en cuatro bloques: De Bolonia a Roma, Lujo Real, De Roma a Nápoles y El esplendor del barroco, grandes palas de altar en la Colección Real.

 

De Bolonia a Roma. Ambas ciudades fueron las “capitales” del estado pontificio y fueron las encargadas de fomentar las colecciones reales a través de regalos diplomáticos. Un caso concreto es el de Niccolo Ludoski, sobrino del Papa Gregorio XIII, que regaló a Felipe IV dos obras: Lot y sus hijas de Guercino y El triunfo del emperador romano de Giovanni Lanfranco.

 

 

Velázquez solamente estuvo tres años en Roma –de 1629 a 1631-. Sin embargo, su estancia en la ciudad italiana le sirvió para concebir su arte de otra manera, donde aumentó el uso de colores como el azul, el naranja o el amarillo, como mostaría en su trabajo La Túnica de José.

 

Lujo Real. Simone Cantarini, Francesco Albani o Guido ReniLa oración en el huerto- son algunos de los artistas escondidos en los conventos de fundación real de la Corona española. En esta parte de la exposición, podemos observar esculturas y piezas de los “morillos”, encargo de Velázquez a Algardi.

 

De Roma a Nápoles. Y luego a España. La escuela de Nápoles es la más representada en las colecciones de Patrimonio Real debido a los 200 años de gobierno español en dicha ciudad. La estancia de Caravaggio influenció en la pintura del virreinato.

 

El esplendor del barroco. La última parte de la muestra cierra con obra destacada el Cristo Crucificado de Bernini, encargo del rey Felipe IV para presidir el Panteón de Reyes en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. La obra la acompañada 15 pinturas de gran formato que representan los rasgos característicos de la pintura de dicho siglo. Destacan La Vocación de San Andrés de Federico Barocci o La Conversión de San Pablo de Guido Reni. También sobresalen el Descendimiento de Romanelli, regalo del Duque de Terranova al Rey Felipe IV.

 

Con esta exposición Patrimonio Nacional saca a la luz las grandes joyas de los maestros de la pintura y escultura del Seicento. Bienvenidos al siglo XVI.

 

Redacción

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